31 de mayo de 2012

Diario de Jürgen Toepfer: escepticismo




Desconfiar de los poderosos salvó mi vida.
No esperar nada del pueblo preservó mi cordura.





Jürgen Toepfer
Mercenario en la R.D. del Congo

28 de mayo de 2012

A Cristo solo se le come a hostias



A Javier Krahe lo han denunciado los apologistas de la magia cristiana por un vídeo suyo emitido en televisión en 2004 sobre una receta de cocina con un Cristo descrucificado.  Es un contrasentido que lo denuncien por ello cuando el acto central de la misa es comerse a Cristo.
Se ve que los fanáticos de la magia religiosa antropófaga también lo son de la cocina y solo admiten una forma de comerse a Cristo: a hostias.

A mí, lo que me sorprende no es la denuncia de quienes creen que el canibalismo eleva hacia Dios, sino que la Justicia la admita a trámite. Eso nos da una idea de la basura que se sienta tras los estrados de los juzgados.

Este es el vídeo en cuestión:





21 de mayo de 2012

Diario de Jürgen Toepfer: profilaxis

Aquí no basta con quitar el tapón del sumidero para eliminar la porquería. Los grumos más grandes se aferran con obstinación por lo que se hacen necesarias otras medidas de limpieza más contundentes.





Jürgen Toepfer
Mercenario en la R.D. del Congo

10 de mayo de 2012

"Los leones del Congreso", de Federico Utrera

"Al alba y con viento duro de levante... (risas)...". ¿Risas? ¿Solo risas? No, la monumental carcajada "fue digna del Club de la Comedia". Lo cuenta Federico Utrera en su libro "Los leones del Congreso" (La esfera de los libros), en el que recoge anécdotas, curiosidades, peleas, vicios y amores de los parlamentarios que en su mayoría son desconocidos para el gran público.
Sin embargo, uno de los incidentes más divulgados de la vida parlamentaria, como fue la soflama militarista que se largó Federico Trillo, a la sazón ministro de Defensa, para justificar la gloriosa gesta hispánica de la isla de Perejil, triunfando sobre media docena de gendarmes marroquíes y una cabra (de incierta nacionalidad) fue debidamente censurado. Como lo leen. La carcajada y el pitorreo que provocó Trillo en el Congreso con sus ínfulas patrioteras fue de tal calibre que en la Cámara optaron por vetarlo. ¿Qué hubieran pensado las autoridades marroquíes al conocer que el Parlamento español se descojonaba de aquel incidente político-militar? se pregunta el tocayo del ministro y autor del libro. Se optó por censurar las carcajadas, así de simple. No verán ustedes ningún vídeo por internet en el que aparezcan los diputados descojonándose de risa. Ni siquiera en el programa del Gran Wyoming. Si morían de risa hasta los diputados del PP. ¡Manda huevos! y ¡Viva Honduras!
Dice Utrera que los políticos tienen los mismos vicios y virtudes que el resto de la gente, y debe tener razón porque el autor del libro ha sido corresponsal parlamentario durante veinte años. Y esa experiencia, de la que en parte he sido testigo directo, la recoge en el libro. Es decir, que como suele decir Fede, trata de sexo, drogas y rock and roll.
Nos cuenta los líos de faldas de los parlamentarios, nos explica las genealogías que han copado las Cámaras en los treinta últimos, años, las coplillas (o sonetos, la mayoría malos) que los diputados escriben en sus escaños, los vicios privados y hasta los deportes que practican. Todo ello con un lenguaje elegante y culto sin olvidar las citas de los grandes de la crónica parlamentaria, como Luis Carandell, Ramón Gómez de la Serna, Víctor Márquez Reviriego o incluso Benito Pérez Galdós.
En el capítulo de las tendencias sexuales de sus señorías, Utrera nos cuenta el caso de José Borrell, sobre quien corrió el bulo de que era homosexual. Incluso se llegó a murmurar que era amante, al mismo tiempo, del torero Ortega Cano  y del bailaor Antonio Canales. El politico socialista podía con todo. Tan fuerte emitió Radio Macuto que la onda llegó a los oídos del interesado y en un Consejo de Ministros en el que se debatió la concesión de la Cruz de las Bellas Artes a Rocío Jurado, Borrell dijo que apoyaba la concesión del galardón "aunque Rocío me ha quitado el novio".

Interesante también es el capítulo dedicado a lo que escriben los políticos, en el que merece mención especial el libro de José María Aznar Ocho años de gobierno. le imputa una "reiteración imperdonable" en la redacción y de incoherencia en el discurso.  Más adelante dice Utrera que Aznar sostuvo a Zapatero cuando se hizo con las riendas del PSOE, sin duda porque lo consideraba un bambi asequible a sus dentelladas lobunas. Se equivoco y nunca aceptó la derrota del 2004. Acusó al PSOE de violar la ley electoral en la jornada de reflexión.

Conocí a Federico hace muchos años, cuando coincidimos en el Congreso como cronistas parlamentarios. Compartimos muchas cosas, entre ellas la puesta en marcha de la Asociación de Periodistas Parlamentarios(APP), y la llegada a mis manos del libro me ha despertado muchos recuerdos que tenía archivados en la trastienda de la memoria. Uno de ellos precisamente es el nacimiento de la APP, de cuya primera directiva formamos parte ambos bajo la dirección del inefable Luis Carlos Ramírez. Tan familiar era la APP cuando echó andar que el primer logotipo lo diseñé yo. Bien es cierto que en mi boceto original figuraba también el diputado canario Luis Mardones, omnipresente y obicuo como ningún otro y por ello el mejor emblema para cualquier cosa que tenga que ver con el Parlamento. Pero los compañeros me censuraron esa parte del logo (ver fotos para comprender la diferencia).



Un capítulo importante del libro recoge en buena medida las anécdotas que se producían (y se producen) en las cenas de fin de año que la APP organizaba para premiar a los diputados que se han distinguido durante el curso, ya fuera por su oratoria, por su acidez hacia el gobierno, por sus buenas relaciones con la prensa o por no haber abierto la boca ni para estornudar. La lectura de estas páginas me ha hecho volver la mirada hacia los cajones donde guardo algunas fotos de aquella época y me ha parecido interesante rescatarlas del olvido. Algunas me han costado lo suyo encontrarlas, pero aquí están.



Esta foto corresponde a una de las primeras cenas de la APP. Aquí estoy yo, con pelo todavía y corbata, junto a Susana Moneo (¡Ayer mismo me enteré de que somos compañeros de promoción y vamos a celebrar juntos el 30 aniversario el próximo sábado!) entregándole a Antonio Romero (Izquierda Unida) el premio al diputado con mejores relaciones con la prensa. Al fondo, José Carlos Duque, imprescindible en todos estos actos de la APP.
He de añadir que Antonio Romero es el único amigo que hice entre la clase política en los diez años que estuve trabajando en el Parlamento, y no es porque yo sea un tipo hosco y cavernario (que lo soy), sino porque solo Romero merecía la pena como persona de los que conocí. Hoy ambos estamos retirados de la batalla, pero conservamos la amistad en la distancia.


Y ya puestos con la APP y las aficiones de los parlamentarios que Utrera cita en su libro, no puedo sustraerme a citar el partido de fútbol que organicé en 1996 a beneficio de SOS Racismo. Federico me ayudó en aquella tarea y logramos que diversas firmas nos prestaran toda la equipación para diputados y periodistas. Jugamos en la desaparecida Ciudad Deportiva del Real Madrid una tórrida tarde de julio y logramos que el mítico programa de Telemadrid Madrid Directo, hiciera conexiones en directo con el partido.

En la foto aparezco en el centro con Luis Carlos Ramírez y el entonces portavoz de CiU en el Congreso, Joaquim Molins, un tipo simpático que jugaba bastante bien (Desde aquí te vuelvo a pedir perdón por la tremebunda patada que te di junto a la línea de fondo. Pensé que te había roto algo)
Por cierto, según recuerda Federico en el libro, el partido lo perdimos los periodistas por 2-1 y nuestro gol se lo apunta él, algo sobre lo que tengo serias dudas. Tendré que preguntar a alguno de los que participaron en aquel encuentro.

 Espero que me perdonéis, pero ya voy lanzado desempolvando fotos.

Cómo dejar fuera las Jornadas Ciclistas Parlamentarias que se organizaban en el verano. Las segundas, a las que perteneen estas dos fotos, acabaron el Barcelona unas semanas antes del inicio de la Olimpiada de 1992. Recuerdo que la Ciudad Condal estaba completamente levantada por las obras.

En la foto superior la representación de los plumillas, conmigo a la izquierda, Faustino Castilla, Julio Sánchez, Manuel Fuentes y Josemi Blanco. Como se puede ver, todos eramos líderes de la carrera.
En la foto de abajo todo el plantel. Alli estaban, entre otros, Alfonso Perales, Javier Rupérez, Álvaro Cuesta, Toni Fernández Teixidó, Francisco Javier Martín del Burgo, Carlos Navarrete, Eduardo García Espinosa y la única participante femenina, Esther Larrañaga, a la que tengo que agradecer que me prestara un poco de su crema antisolar pues de lo contrario habría acabado como una butifarra al horno.


Pero sigamos el recorrido deportivo de aquellos años.
En la siguiente foto estamos cenando en Sabiñánigo (Huesca), adonde acudimos con nuestras santas para participar en las 24 horas de fútbol sala de la localidad. Se portaron fantásticamente con nosotros, el equipo formado por los plumillas del parlamento madrileño. Lo mejor fueron las migas y la ruta turística porque nos eliminaron en la tanda de penalties. Confieso que cual Ronaldo, Ramos o Kaká, yo fallé el mío.
En la foto algunos de los componentes de aquel equipo. Juan Ferreiro, por entonces jefe de prensa del CDS, que después fue director general de Libertad Religiosa con ZP y destuitido por defender el derecho de las mujeres musulmanas a llevar velo; mi santa, un servidor, y al fondo, con bigote, después de su esposa, José Luis Ramos, redactor de Europa Press y hoy director de comunicación del presidente del Congreso, Jesús Posada. Nuestro portero, magnífico, por cierto, fue el reportero de Antena 3 TV Carlos Hernández, después director de comunicación del PSOE.



 Impresionantes estas fotos. Son de una fiesta de disfraces. Yo soy el de la chilaba roja. El indefinido superhéroe azul era de Onda Cero (no recuredo su nombre, que me perdone). En la esquina superior izquierda, ese con el uniforme de ujier con bigote es Julián Lacalle, entonces en Diario 16 y que fue jefe de prensa de ZP durante los ocho años de su gobierno. (leed el libro de Utrera para saber más de él). Al fondo, en plan beach boy, Ramón Ongil, de Antena 3 TV, luego en la Casa Real y hoy director de comunicación de Paradores Nacionales.



En esta serie hay todo un ramillete de plumillas, como Luis Santos (el payaso de amarillo, de Efe), Manuel Fuentes (con superpeluca rubia, hoy delegado de Efe en Chile), Nieves Goicoechea (la hindú, entonces en Antena 3 Radio, luego en la SER y después Secretaria de Estado de Comunicación con ZP) y Juan Ferreiro (escondido tras el tridente)


El del mono azul es Julián Cabrera, hoy director de informativos de Onda Cero), el militar con sombrero panamá es José Luis Ramos (mencionado arriba) y el obispo satánico, aunque no lo parezca es Josemi Blanco (redactor jefe de Efe)





Y ahora llega el momento del blanco y negro, con la foto más antigua de las que saco en este post, probablemente de 1988 o 1989. Estoy en una comisión del Senado flanqueado por una estudiante norteamericana que, por esos enigmas de la naturaleza humana, se vino a España a estudiar el sistema parlamentario español, y por Antonio Regalado (RNE), un crack, la única persona que era capaz de decirle a la portavoz adjunta del PP, Loyola de Palacio, cómo debía repetir las declaraciones para que quedara un corte fetén. "Loyola, por favor, minuto y resultado" o "que lo entienda mi abuela", solía decir.
Yo entonces me había dejado bigote. Apósito efímero pues me lo quité cuando alguien me dijo que tenía aspecto de guardia civil.
 
 No me resisto a subir este otra foto. Una de las pocas vecs en las que coincidí con mi hermana Inma en el Congreso. Puede que fuera en 1989, cuando ella seguía a Julio Anguita en la campaña electoral en la que sufrió un infarto.
Poco después  pasó a presentar el programa Madrid Directo en la recién creada televisión autonómica madrileña.






 Y para terminar, dos aparaciones estelares en fotos publicadas en la prensa de entonces.
En la primera, echándole el aliento en el cogote al entonces vicepresidente del gobierno Narcis Serra en los pasillos dle Congreso.
El pie de foto no tiene desperderdicio.











Y la última, sirviendo de fondo al ministro del Interior Jose Luis Corcuera, que acudía al Congreso para comparecer en una comisión. Obsérvese mi indiferencia al paso del ministro rompepuertas, firme el ademán, leyendo la prensa.













 Tengo algunas fotos más, con personajes variopintos, pero no los saco aquí porque no se lo merecen. Bueno, en realidad porque me avergüenzo de haberme fotografiado con ellos.
Si alguna de las personas retratadas se siente molesta por haber aparecido aquí, que me lo diga y será convenientemente retirada.


9 de mayo de 2012

Diario de Jürgen Toepfer: apatía

Llegado el momento pedimos ayuda a la población civil, ya que con nuestras solas fuerzas era imposible derrotar a las transnacionales que robaban las riquezas naturales del país. La respuesta fue muy tibia. La gente prefiere la dulce apatía al incómodo compromiso.

Jürgen Toepfer
Mercenario en la RD del Congo



3 de mayo de 2012

"As crendas", en El faro de Vigo

El suplemento cultural de El faro de Vigo ha sido el primero en publicar una crítica de mi última novela, As crendas de san Porfirio, y no está nada mal.
Aquí abajo os dejo la traducción pero para el que quiera leerla en el original (en gallego, naturalmente) este es el pdf directamente del diario. Está en la página 6.

Aquí, la traducción:

Invitación a la risa
Con adecuados ingredientes


He aquí una muy recomendable novela que, ciertamente, invita a reír. Un pastiche en el que se mezclan ingredientes de la novela policíaca (enigmas,sospechas,detective, falsas pistas, aclaración final del caso), de la novela folletinesca (enredo, aventuras, peripecias rocambolescas, escenas de los bajos fondos y anécdota
sentimental),de la novela rosa (visible en un personaje como Margarita) y de la novela existencial (drama del narrador esquizofrénico).
Todo contado con humor e ironía, con tintas negras y situaciones esperpénticas (la profanación de una tumba recuerda a Las galas de él difunto), y con un tono paródico desde el principio, cuando entierran un vendedor de cepillos al que le acababa de tocar la lotería.
Centrada en los años 80 del siglo pasado, la acción transcurre entre Vilabouta, una pequeña localidad, y Madrid, a donde acude un hijo del vendedor de cepillos, para encontrarse con prostitutas, un guarda civil desmadrado, un proxeneta y un pedigüeño sin escrúpulos.



CINCO PUÑALADAS Y UN DISPARO

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Bang! ¡Zas! Expiró aferrado al policía, pensando en sus hijas. No pudo soportar que lo multara por...