16 de febrero de 2011

Chopín no durmió aquí


Recientemente una jueza ha dictaminado que el músico polaco Frederic Chopín no durmió en la celda número dos de la Cartuja de Valldemossa durante su estancia en Mallorca, en el invierno de 1838-39, en compañía de su pareja, la escritora George Sand. La sentencia determina también que el piano que ocupa la celda tampoco es el que usó el genial artista ya que su fabricación es posterior a la citada fecha.
Para evitar más engaños a los miles de turistas que visitan anualmente la celda, la magistrada ordena que se acabe con la "publicidad engañosa" que hasta la fecha ha anunciado el lugar como residencia efímera de Chopín. Ni Chopín ocupó esa celda (parece que se hospedó en la contigua) ni tocó tal piano.Loable actitud la de la jueza, aunque probablemente los turistas seguirán acudiendo (y pagando) para visitar la celda número dos porque los mitos son más fuertes que la realidad y que las sentencias judiciales, por muy documentadas que estén.

Aprovecho para pedir a la justicia internacional que imite a la jueza balear y abra una investigación sobre la casa de Julieta, en Verona, camelo tan rechazable como el de la Cartuja, o sobre la Sábana Santa de Turín, cuya datación muy posterior a la época de Cristo ha quedado sobradamente demostrada por activa y por pasiva, o la famosa lanza de Longinos, esa que ha inspirado tantas fantasías esotéricas.
Y ya encaminados por esta senda justiciera de desenmascaramiento de fraudes históricos, no estaría de más que se sometieran al escrutinio de magistrados y fiscales otros casos sonados que arrastran con engaño a un elevado número de personas, a las que se saquea tanto el bolsillo como la credulidad.
Pongamos por caso el sepulcro compostelano del Apóstol Santiago, invento medieval sostenido en fábulas sin fundamento pero, eso sí, fabulosa fuente de ingresos para Galicia y la Iglesia. Más creíble que el mito de Santiago es la creencia de que en realidad se trata de la tumba de Prisciliano, el herético obispo decapitado por obra y gracia de la intransigencia religiosa de la época. Sería toda una ironía que los millones de peregrinos que acuden a la supuesta tumba del apóstol, en realidad estuviera rindiendo adoración a los restos de un hereje.


¿Y qué podemos decir del Santo Prepucio? Sí, sí, eso mismo, el del Jesús circuncidado. Se veneró durante mucho tiempo, aunque finalmente la Iglesia, quizá aquejada por el mismo prejuicio que le impide aceptar los preservativos hoy día, retiró el culto al presunto pellejillo cipótico que se guarda en catorce lugares diferentes. ¿Algún juez se atreverá algún día a acabar con estas estafas milenarias?
Los fraudes más longevos y masivos son los relacionados con la cristología, pues al apelar a la fe y la devoción religiosa, se desactiva el sentido común de los mortales, en especial de los creyentes. Cualquier rueda de molino entra mucho mejor con la vaselina de la fe. Frente a esto timos, los de Julieta y Chopín son simples travesuras.
Los teólogos más ecuánimes reconocen con naturalidad que el Via Crucis, es decir, la ruta que siguió Jesús en Jerusalén camino del Calvario es completamente falsa. Pero se sigue publicitando y generando ingresos sustanciosos. Se sabe que es un camino inventado para engañar a los piadosos peregrinos, peor ni a estos ni a la Iglesia les importa un bledo. Es el mito.
El fraude viene de antiguo, como digo, pues fue la madre del emperador Constantino, Helena, hoy santa para los católicos, la que una mañana del siglo IV se lió la manta a la cabeza y se marchó a Jerusalén para localizar los santos lugares. Ni qué decir tiene que los localizó todos. No se le escapó ni uno. El sepulcro de Cristo, el Gólgota, la casa donde se celebró la Última Cena, el portal de Belén, y ¡oh, milagro! las tres cruces en las que murieron Jesús y los dos ladrones. El proceso que siguió para distinguir la Santa Cruz de las otras dos no fue moco de pavo. Se valió de una moribunda que al ser colocada sobre la cruz buena sanó milagrosamente.
Santa Elena se trajo la cruz para el Primer Mundo, como era debido, pero con el paso del tiempo se ha ido astillando de tal manera que a día de hoy hay un sinnúmero de lignum crucis repartidos por todo el mundo. Tantos que servirían para reforestar la Amazonia. Así son los milagros.
Lo que no está tan claro es cómo ha llegado hasta nuestros días el Santo Prepucio. Esta hazaña parece que no fue obra de la madre del emperador, que no se atrevió a tanto, sino de un ángel en persona (o en espíritu), que le regaló el despojito a San Gregorio Magno. Otros dicen que fue San Juan Evangelista el que se lo regaló a la Magdalena. Eso si que es una regalo de San Valentín. No voy a mencionar la versión de Santa Catalina de Siena...

En fin, que visto lo visto qué poca visión (y qué poca fe) tuvo George W. Bush al no emular al emperador Constantino, su referente histórico más destacado. Si en lugar de los tanques hubiera enviado a Irak a su madre, doña Barbara Bush, para buscar las armas de destrucción masiva quizá hubiera tenido más éxito en sus pesquisas y, sobre todo, no hubiera generado tanta desgracia en el mundo. Claro que lo mismo en lugar de armas de destrucción masiva se hubiera tropezado con el prepucio de Sadam Husein.
Pero valía la pena intentarlo.

8 de febrero de 2011

El espejismo de Dios

Si hubiera una biblia del ateísmo, sería este libro, "El espejismo de Dios", y su autor, Richard Dawkins, el profeta que clama contra la inexistencia de Dios. "Si eres ateo con la mayoría de los dioses, da el paso de eliminar uno más", es una de las máximas de Dawkins.
Leí este libro el verano pasado y desde entonces he estado dudando sobre escribir algo al respecto. Me he debatido entre la pereza y la gran impresión que me ha causado. Es demoledor para las religiones y la creencia en un ser supremo que vigila cada uno de nuestros actos para luego, cuando muramos, pasarnos la factura correspondiente.
No me decidía porque siempre había pensado que el ateísmo militante era casi tan reprobable como una religión. Opinaba que ser religioso, creer en los delirios y manipulaciones de frailones medievales y obedecer a pie juntillas lo que proclama una camarilla de ancianos ensotanados que viven en el lujo vaticano, alejados del mundo real, era algo que formaba parte de la conciencia personal. Allá cada cual con el club al que quiera pertenecer, dije muchas veces. Naturalmente, obviaba todo el mal que las religiones han hecho a lo largo de la historia.
Pero no. Dawkins me ha convencido de que hay que ser más militante en este asunto porque son intolerables los privilegios que tienen las jerarquías religiosas, las excepciones que se les abren solo por motivos de fe (en España tenemos buenos ejemplos), el peligro que supone para los demás que haya gentes con conciencias tan rígidas y obtusas que les hagan creer que pueden matar, encarcelar, reprimir o agredir porque así se lo pide su dios.
"Cuando una persona sufre delirio lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio lo llamamos religión", dice Dawkins citando a Robert Pirsing.

Pero lo que me ha inclinado finalmente a escribir este post sobre el libro es el deseo de dar difusión al trabajo de Dawkins y en especial a la valoración que hace este etólogo, darwinista convencido y luchador incansable de la manipulación que las religiones hacen de los niños. Para él es una de las peores agresiones que se pueden cometer. Peor incluso que la proliferación de abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica ya que condiciona mucho más, marca para siempre y es común a todas las confesiones.
En "El espejismo de Dios", Dawkins toca todos los palillos posibles sobre la (in)existencia de Dios, las raíces de la religión, los textos sagrados, el origen de la moralidad que muchos atribuyen erróneamente al sentimiento religioso y, en especial, al menos para mí, el tratamiento atroz que las religiones dan a la infancia.
Hay otros libros sobre el absurdo de las religiones. Aquí he mencionado el memorable "El catolicismo explicado a las ovejas", de Juan Eslava Galán. Sin embargo, Dawkins da al asunto un tratamiento mucho más profesional y profundo.
Es un libro muy recomendable no solo para los que nos proclamamos ateos, sino para todas aquellas personas que tengan una mente abierta y no se ofendan cuando les digan que pueden estar muy equivocadas.
Además de libros, Dawkins ha grabado numerosos documentales para la televisión y ofrece conferencias por todo el mundo y recientemente ha respondido a B16 como se merece. Incluso ha pedido que lo encarcelen. Algunas de estas intervenciones las he podido ver en You Tube, otras las descubrí en páginas amigas. Son fáciles de encontrar, basta con poner el nombre de Richard Dawkins en el buscador. Y además una parte importante de ellos están subtitulados en castellano.
Muchos son largos pero precisamente por eso aquí voy a dejar dos muy cortos. Uno de Dawkins y otro que no es de él pero que merece la pena porque además de breve, es divertido y resume en pocos segundos lo que hacen las religiones con la infancia.




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Apenas cuatro días después de publicar este post ha sucedido los siguiente en Pakistán: "Un niño de doce años con uniforme escolar mata a 31 militares en un atentado suicida en Pakistán". Sin comentarios.

MAIKO

Una maiko, aprendiz de geisha, en plena danza. Kioto (Japón) 2016