27 de diciembre de 2010

Sospecha

José Ángel Mañas ya tiene su décima novela en el mercado. Sospecha, un thriller psiciológico en el que retoma antiguos personajes, como los policías Duarte y Pacheco, sin abandonar el escenario de casi todas sus obras anteriores: Madrid. El Madrid, en este caso, del ladrillo y la especulación, de la inmigración y la violencia de las tribus que pululan por él.
Con Sospecha, Mañas da un nuevo enfoque a su gran capacidad creativa. Esta vez es la introspección psicológica lo que prima en la novela, una de las mejores que ha escrito, para mi gusto. Como dice Mañas es una novela "de atmósfera" en la que nada es lo que parece y hay que esperar al final para conocer la verdad. 
La trama nos plantea un crimen atroz cometido en Sagrario, un pueblo imaginario el suroeste de la comunidad de Madrid que se parece mucho a Sevilla la Nueva. El asesinato y violación de una joven farmacéutica. Muy pronto las sospechas recaerán sobre Duarte, el policía putero que estaba encargado de protegerla. Con este punto de partida Mañas crea una atmósfera de sospecha y desconfianza, en la que no  estas seguro del comportamiento de nadie, ni siquiera de los personajes protagonistas de la historia.
Sospecha es para mí una de las mejores novelas de Mañas, junto con la ya mítica "Historias del Kronen" y la espléndida biografía de Alejandro Magno "El secreto del oráculo". Tres novelas bien diferentes las unas de las otras pero que marcan los vértices del amplio campo literario en el que se mueve José Ángel Mañas.

22 de diciembre de 2010

Tres pintores, dos exposiciones, un regalo

Esta semana ha sido la de las exposiciones de pintura. Tres amigos participan en exposiciones colectivas especialmente enfocadas a las fiestas navideñas. Los galeristas ofrecen obras en pequeño formato y de precios muy asequibles para animar a la gente a que regale arte en estas fiestas navideñas.

Uno de ellos es Alfonso Martín Burguillo, reconocido pintor del que ya he hablado aquí a propósito de sus originalísimos cuadros. Alfonso expone hasta el día 10 de enero en la galería madrileña Jorge Alcolea. Se trata de obras de su última etapa, en un estilo que yo califico -sin que le moleste- de hiperrrealismo consumista, en el que objetos cotidianos y a veces  muy prosaicos se convierten en el centro de inspiración del autor para convertirse en obras de arte casi fotográficas.
Casualmente, en una de esas obras (ver imagen de arriba), Alfonso ha tenido el detalle de convertir mi apellido, traducido al ruso, en elemento de hipotética marca comercial.

Por otra lado, en la galería Montsequí, también de Madrid, pueden contemplarse las obras de otros dos amigos, Lola Rubio y Chema Bullón. Los trabajos de ambos, junto con los de otro grupo heterógeneo de artistas, estarán expuestos hasta el 8 de enero.
Lola aporta sobre todo acuarelas de pequeño formato, algo inusual en su actual etapa creativa, dedicada sobre todo al deconstructivismo, que plasma en una muy particular y original técnica mixta, en formatos de tamaño mediano.
Chema Bullón, artista polifacético donde los haya, expone sus particulares grabados. Desgraciadamente no pudo estar en la inauguración porque está en México impartiendo unos cursos.
Para quienes aún tengan dudas sobre qué regalar en estas fiestas, las obras de Alfonso, Lola y Chema pueden ser una solución original y única. 

(Esto no es publicidad, ojo, que yo tengo intención de comprar alguno)





MAIKO

Una maiko, aprendiz de geisha, en plena danza. Kioto (Japón) 2016