29 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (10): Del derribo de la iglesia de San Juan Bautista


José Bonaparte estaba obsesionado con las grandes plazas y los espacios abiertos en las ciudades, especialmente ante el Palacio Real que ocupaba en Madrid. El rey plazuelas, como le llamaron por esta manía, ordenó derribar todos los edificios que había delante del Palacio en un amplio radio. Entre los inmuebles afectados estaba la iglesia de San Juan Bautista, en cuya cripta estaba enterrado el gran pintor sevillano Diego Velázquez.
Leandro Honrubia era un gran admirador de la pintura de Velázquez y solía visitar la cripta de San Juan, ya fuera solo o acompañado por su amigo Felipe o su amada Azucena.
Cuando supo que el rey intruso tenía la intención de derribar la iglesia sin recuperar antes los restos de Velázquez, Leandro decidió que debía que hacer algo para evitarlo. Y lo hizo, aunque para él esta acción tuvo consecuencias inesperadas.

26 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (9): La boda de Alcalá-Galiano


La alegría duró poco en Madrid. Lo que tardó Napoleón en tomar el mando y entrar en España con sus tropas. Sin embargo, mientras los franceses contraatacaban, Antonio Alcalá-Galiano tuvo tiempo de cometer la mayor estupidez de su vida. Se casó el 18 de noviembre de 1808 con una mujer cuyo nombre ha olvidado la historia. Era fea como pocas y solo buscaba hacer una buena boda. Antonio, que solo contaba 19 años, se arrepintió del compromiso al minuto siguiente de contraerlo, pero dijo que nunca había faltado a su palabra y se casó en secreto para que no se enterara su amada madre. Para ello se disfrazó de persona pobre y alquiló una anciana para que hiciera el papel de su madre en la parroquia de San Marcos. Así consumó aquel error pese a que estaba arrepentido desde antes de cometerlo. No tardó en separarse.

Antonio era un hombre bastante malparecido, torpe y desmañado, pero todas estas carencias las compensaba con una inteligencia y sagacidad como no tenía nadie en aquella época.

En el primer retrato que le hizo Leandro Honrubia trató de mejorar su aspecto pero no lo logró completamente.

24 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (8): De la batalla de Bailén y los festejos por la victoria

El 19 de julio de 1808, las tropas napoleónicas fueron derrotadas por primera vez en una batalla en campo abierto. Fue en Bailén. El desastre francés obligó a José Bonaparte a evacuar Madrid y los ejércitos españoles victoriosos no tardaron en entrar en la capital. Con ellos llegó Francisco Muñoz, marqués del Roquedo, el mejor amigo de Leandro Honrubia. Lo primero que hizo el marqués fue encargarle a su amigo un retrato de cuerpo entero, vestido de militar, que reflejara el triunfo sobre los gabachos.
El pueblo de Madrid, eufórico al verse liberado de la opresión, se echó a las calles y mantuvo la fiesta durante varios días. Por primera vez un globo aerostático sobrevoló Madrid y en él viajó Leandro, quien hizo bocetos rápidos a lápiz de la villa vista desde el aire. En principio la invitación era para Francisco de Goya, pero el genial pintor, poco inclinado a tales efusiones públicas (y con temor a sufrir vértigo), delegó en su discípulo con el encargo de que tomara apuntes aéreos que sirvieran de base para futuras obras pictóricas.

22 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (7): Las contradicciones de los ilustrados


Francisco de Goya, como el resto de los ilustrados españoles, entre los que se encontraban Leandro Fernández de Moratín, Gaspar Melchor de Jovellanos o Francisco Muñoz, marqués del Roquedo, se encontró atrapado en una dilema sin solución. ¿Cómo armonizar su admiración hacia la Ilustración y los valores de modernidad que representaba Francia con la brutalidad de la invasión de España por las tropas napoleónicas?
La Ilustración francesa representaba la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero los ejércitos de Murat destruían esclavizaban y asesinaban a los españoles.
La Ilustración encarnaba la cultura, el avance y el progreso, pero los generales gabachos arrasaban todo a su paso, se daban al pillaje y arramblaban con todo aquello que tuviera algo de valor. Goya, en esos momentos tan difíciles y contradictorios para él, se movió entre dos aguas como muy bien sabía hacerlo y siguió de pintor real. Moratín, a punto de ser linchado después del Motín de Aranjuez, aceptó el puesto de bibliotecario mayor del rey José Bonaparte. Jovellanos, al que Godoy había encarcelado, al ser liberado en 1808 rehusó integrarse en el gobierno intruso y formó prte de las Cortes de Cádiz.
El marqués del Roquedo, uno de los mejores amigos de Leandro Honrubia desde que llegó a Madrid, intentó matar a Murat la víspera del levantamiento del 2 de mayo, pero fracasó y tuvo que huir a Cádiz.
Leandro Honrubia, menos ideologizado dada su juventud, disfrutó del momento en compañía de su amada Azucena Armendáriz, pero no tardó en verse obligado a tomar partido.


19 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (6): Del retrato de José Bonaparte


José Bonaparte llegó a Madrid el 20 de julio de 1808 como nuevo monarca de los españoles de los dos lados del Atlántico y confirmó a Francisco de Goya como pintor real. Lo primero que hizo el nuevo rey fue encargarle un retrato al maestro de Fuendetodos. Previamente lo había hecho el mariscal Murat, quien aspiraba a la corona, pero al confirmarse que esta se la ceñiría el hermano mayor de Napoleón, el Gran Duque de Berg no volvió a aparecer por el taller... aunque había pagado un sustancioso anticipo. También lo había hecho Fernando VII, pero ahora estaba retenido en Bayona.

El mismo día en que Bonaparte entró en Madrid, Leandro Honrubia y su amigo Felipe (también aprendiz con Goya) cruzaron apuestas sobre el tiempo que tardaría José Bonaparte en encargarse el retrato. ¿Un día, una semana, quizá? Ganó Felipe.

Pero Bonaparte hizo también otra petición al maestro, esta mucho más delicada: que seleccionara medio centenar de obras de pintores españoles de todas las épocas para que en el Louvre hubiera una respresentación del arte hispano.

Leandro lo consideró un expolio descarado. Goya, también. Algo tenían que hacer...

17 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (5): El dos de mayo



El dos de mayo de 1808, lunes, Leandro Honrubia se encontraba trabajando en el taller de Goya de la calle Desengaño junto a su compañero Felipe. Al escuchar las primeras detonaciones quedaron paralizados por la sorpresa. Enseguida se les unieron Francisco de Goya y su hijo Xavier, quienes estaban todavía en la vivienda. Los cuatro salieron a la calle y se acercaron hasta el cruce con Fuencarral. La gente corría en dirección hacia la Puerta del Sol. Goya, al ser sordo, no podía escuchar los estruendos de los cañonazos pero percibió el fuerte olor a pólvora que inundaba Madrid. "Ya ha comenzado la matanza. Era inevitable", dijo con tristeza.
Leandro Honrubia, preocupado por la suerte que en la revuelta pudiera correr su amada, Azucena Armendáriz, se echó a la calle en su busca.

15 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (4): La espada del rey Francisco




Fernando VII se instaló en el Palacio Real de Madrid, el 24 de marzo, en la creencia de que las tropas francesas que mandaba el mariscal Joaquim Murat estaban allí para apuntalarle en el trono. El monarca tenía miedo de que los partidarios de su padre, que había abdicado tras el motín de Aranjuez, intentaran reponer a Carlos IV. ¡Qué ingenuidad!Una de las primeras medidas del infame Fernando fue entregarle a Murat la espada que el rey Francisco I de Francia rindió al emperador Carlos V tras su derrota en la batalla de Pavía (1525).
El joven pintor Leandro Honrubia se enteró de este regalo mientras, por indicación de Francisco de Goya, copiaba obras de Velázquez en el Palacio Real para perfeccionar su técnica.
Fue por boca de uno de sus amigos, un tal Adolfo Constante, que trabajaba en la Real Armería. y que estaba indignado por semejante acto de pleitesía ante el francés.
Constante fue uno de los primeros madrileños que cayeron en la trágica jornada del 2 de mayo. En compañía de otros trabajadores de la Real Armería, no dudó en salir a la calle con las anticuadas armas que pudo arramblar, piezas de museo la mayoría de ellas.

11 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (3): Del teatro de los Caños del Peral


Leandro Honrubia conoció a la que luego sería su amor de toda la vida en su primera visita al teatro de Los Caños del Peral, de Madrid. Azucena Armendáriz, con un cojín bajo las ropas, interpretaba en abril de 1808 a La Embarazada ridícula, de Ramón de la Cruz. Este sainete de apenas diez minutos de duración, se representaba a continuación de la obra principal, El sí de las niñas, de Fernández Moratín. El pintor mexicano y sus amigos, entre los que se encontraban Alcalá-Galiano y el entonces jovencísimo capitán José María Torrijos, acudieron a los Caños del Peral para ver a otro miembro de la cuadrilla, el gran actor Óscar Oliveira.
Pero lo cierto es que cuando al final de las representaciones, todo el grupo de amigos irrumpió en los camarines para felicitar a Óscar por su gran actuación, Leandro solo tenía interés en tropezarse con Azucena, la mujer que lo había deslumbrado para siempre desde el escenario.

9 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (2): de las entradas en Madrid de Murat y Fernando VII

Joaquim Murat, Gran Duque de Berg, mariscal de Francia y cuñado de Napoléon, entró en Madrid al frente de sus tropas el 23 de marzo de 1808. Fernando VII, ya como rey, lo hizo al día siguiente con una ligera escolta.
Ambos acontecimientos despertaron gran expectación en la villa, pero mientras que al histriónico Murat los madrileños lo contemplaron con curiosidad, al nuevo monarca lo agasajaron y lo vitorearon como si fuera un semidios. Fernando tardó más de dos horas en llegar desde la Puerta del Sol al Palacio Real porque la muchedumbre, que intentaba tocar su estribo o la cola del caballo que montaba, le dificultaba el paso.

Leandro Honrubia, protagonista de las Memorias del guerrillero con dos cabezas, contempló ambos acontecimientos instalado en las gradas del convento de San Felipe el Real, en la calle Mayor, mientras comía el clásico bocado de cebolla y harina de almortas que compró a un barquillero.

Pero Leandro recordó siempre aquellas fechas, no por los singulares desfiles de Murat y Fernando, sino porque fue entonces cuando besó por primera vez a Azucena Armendáriz, su amada.

7 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (1): Sobre el cráneo de Diego Velázquez


¿Qué haría un británico si se enterara de que al día siguiente van a derribar la iglesia que alberga la tumba de William Shakespeare? ¿Y un francés si le dijeran que mañana arrumbarán el mausoleo de Napoleón?
¿Qué haría un joven pintor español en 1809 si le dijeran que José Bonaparte va a derribar la iglesia que contiene el sepulcro del genial Diego Velázquez?

Esta pregunta se la plantea Leandro Honrubia, el protagonista de mi nueva novela, Memorias del guerrillero con dos cabezas.


Leandro Honrubia es un joven mestizo español de la Nueva España (México), recién llegado a la metrópoli con intención de perfeccionarse como pintor al lado de Goya y que ha tenido la suerte de conocer a la flor y nata de la sociedad madrileña gracias a Antonio Alcala-Galiano, con el que compartió la diligencia que los trajo desde Cádiz. Además, está enamorado de la más bella actriz de la Corte y ella le corresponde.
Para Leandro la repuesta a esa pregunta inicial es sencilla: debe rescatar los restos de Valázquez para que no se pierdan. Su error es matar a un soldado francés en el intento...
Tiene que escapar pero solo puede salvar el cráneo del pintor sevillano. Debe renunciar a su aprendizaje en el taller del genio de Fuendetodos, a sus amigos y a su amada.
La fuga se convierte en una peripecia que lo lleva a incorporarse a la guerrilla navarra, donde se convierte en uno de los principales líderes guerrilleros al lado del mítico Xavier Mina. El guerrillero con dos cabezas le llaman sus compañeros porque siempre viaja con el cráneo del pintor en la mochila.
Sin embargo, no puede soportar la separación de su amada, la joven actriz Azucena Armendáriz.
La ocasión para el reencuentro les llegará cuando la compañía de teatro de la que Azucena es actriz principal actúa en Pamplona, ocupada por los franceses...

Años después, en 1862, un ya anciano Leandro, héroe de la independencia de México, escribe sus Memorias y se plantea devolver a España la reliquia del pintor. Para ello cuenta con la colaboración de su viejo amigo Antonio Alcalá-Galiano y del influyente escritor madrileño Ramón Mesonero Romanos. Pero para entregar la cabeza de Velázquez impone una condición...

2 de septiembre de 2008

Nueva novela: De la independencia de España a la de México

En los próximos días estará en la calle mi nueva novela. Sí, ya sé que la anterior, Sangre de caballo, está muy reciente, de mayo pasado, pero esta trata de la Guerra de la Independencia y conviene que salga este año por aquello de los fastos del Bicentenario. Aunque, ojo, mi novela no trata del 2 de mayo de 1808, que sobre ese episodio Galdos ya dijo todo lo necesario, sino sobre la Guerra de la Independencia en su conjunto y los posteriores movimientos insurgentes de México.
Se titula Memorias del guerrillero con dos cabezas. ¿Por qué este título tan extraño? Por que son las memorias de un pintor de origen mexicano que combatió a los franceses en la guerrilla navarra con el cráneo del gran pintor Diego Vélazquez bajo el brazo. Después participó en la independencia de la Nueva España (México) y siendo ya un anciano, escribió su vida en dos tomos.
El período 1808-1817 es el que abarca mi novela.
En próximas entradas subiré más información. Esto es solo el aperitivo. Podéis ver el boletín de novedades de Algaida, en el que se anuncia la novela, pulsando aquí.

NUEVA ORLEANS, 10 AÑOS DESPUÉS DEL KATRINA

Ha pasado una década y la ciudad se ha puesto en pie y ha recuperado el pulso que quedó interrumpido de pronto por el huracán más devastado...