17 de diciembre de 2008

Al fin pude conocer al mejor biógrafo de Xavier Mina

El documental sobre la vida del guerrillero navarro Xavier Mina se presentó ayer en la Casa de América, lo que me permitió tener la ocasión de conocer personalmente a su principal biógrafo, Manuel Ortuño, quien ha dedicado toda su vida reivindicar al personaje, desconocido en España pero héroe en México por su vertiente de insurgente y antifernandista.
Departí un rato con Ortuño antes y después de la proyección y me subyugó el entusiasmo que este hombre, culto y amable a partes iguales, siente por la figura de Mina.
El documental, conducido por Javier Nart y dirigido por Albert Solé, repasa la vida de Xavier Mina desde su irrupción en la vida pública cuando estudiaba en Zaragoza, hasta su fusilamiento en México. Siempre sobre la base de las investigaciones de Manuel Ortuño.
El equipo de rodaje ha viajado por España, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y México, es decir, siguiendo el rastro de Mina por los principales escenarios en los que se movió. Es un buen documento divulgador de la vida de este hombre, que en España es un completo desconocido (conocemos más a su tío, Espoz y Mina). Quizá por eso el trabajo se centra sobre todo en sus andanzas españolas más que en las mexicanas, aunque su peripecia novohispana esta muy bien recogida.
Pese a los cuatro o cinco libros que Ortuño ha publicado sobre Mina, continúa trabajando incansable para averiguar más detalles de su vida. Uno de los últimos datos que ha descubierto, según me comentó, es que el guerrillero se comprometió en matrimonio, poco antes de morir, con la hija de uno de los hacendados que lo apoyaban.
Pero la capacidad investigadora de Ortuño va más allá de Mina y me llevé una agradable sorpresa cuando, después de regalarle mi novela Memorias del guerrillero con dos cabezas, en las que Mina es uno de los principales personajes, le explicaba que la novela comienza y acaba en México, en 1862, con la expedición encabezada por el general Prim. Entonces, Ortuño, con una sonrisa me dice que precisamente está escribiendo ahora sobre la aventura mexicana de Prim. Ya cuento los días que faltan para leer su nuevo trabajo.

12 de diciembre de 2008

Documental sobre la vida de Xavier Mina


Xavier Mina, el guerrillero navarro que combatió primero a Napoléon y a Fernando VII después, ya tiene un documental sobre su vida. Xavier Mina, sueños de Libertad se presenta el día 16 de diciembre en la Casa de América de Madrid a las siete de la tarde.

Quien siga este blog sabrá que Xavier Mina es uno de los principales personajes de mi última novela, Memorias del guerrillero con dos cabezas. Mina es un héroe en México porque su lucha contra el absolutismo de Fernando VII le llevó a aquellas tierras, donde coincidió en los métodos aunque no en los objetivos finales de su lucha con los insurgentes de la Nueva España. El navarro buscaba acabar con el absolutismo para reinstaurar la Constitución de 1812 y los criollos mexicanos querían la independencia. Hoy día Mina es un héroe en México mientras que en España está casi olvidado.

El documental sobre el el guerrillero navarro ha sido dirigido por Albert Solé y está basado en las investiaciones de si principal biógrafo, Manuel Ortuño, quien ha reconstruido su historia , su vida y su pensamiento gracias a una profunda investigación de muchos años.

10 de diciembre de 2008

Crítica a "Memorias del Guerrillero con dos cabezas" en el Tintero

Yolanda Barambio ha publicado esta crítica en el Tintero, de la Comunidad de El País, sobre "Memorias del guerrillero con dos cabezas", que os copio a continuación. El enlance es este.

Francisco Galván nos cuenta la historia del guerrillero con dos cabezas, una novela histórica con una trama apasionante que engancha desde la primera de las páginas; nos introduce en la España de 1800, nos hace conocer de cerca a Goya, e incluso, salvar de la desmemoria la cabeza de Velazquez. Leandro Honrubia Xicopetec, hijo bastardo de un rico hacendado español y una india mexicana, se traslada a Madrid para trabajar como aprendiz de Francisco de Goya, así comienza esta novela no exenta de reivindicaciones como la poca memoria que tenemos los españoles con nuestra historia y nuestros ilustres antepasados; o la incapacidad que aún arrastramos de no ver la evolución ni aunque la tengamos a dos palmos de nuestras narices. Así hicimos cuando expulsamos a un rey francés ilustrado y que abolió la Inquisición, a cambio de instaurar una monarquía, se supone que española, aunque fuera analfabeta y absolutista. Esta y otras muchas reivindicaciones nos las encontramos en una novela magníficamente escrita, con un argumento realmente original.
La novela histórica está de moda, pero lamentablemente para unos, y a fortunadamente para los lectores, aún nos queda el refugio de los buenos escritores y las buenas novelas, históricas o no.
Mención aparte merece la imagen que nos lanza Galván de Goya, en su persona se escenifica la frustracción de no ver su adorada ilustración ni siquiera en aquellos que debieran simbolizarla. Un pintor que odiaba todo aquello que le daba de comer y que le sometía. Una frustración que nos toca de cerca, que experimentamos todos los que tenemos sueños, es la frustración de quién quiere creer en las utopías, de aquellos que esperan siempre que el tiempo les de la razón y por fin demostrarle al planeta y a sí mismos que un mundo mejor es posible.
Este periodista y escritor se aleja del fervor patrio y el maniqueismo, simplemente quiere ofrecer una visión realista e histórica que es el telón de fondo de una trama apasionante, la de un mexicano que viaja a través de la España de 1800 y observa los acontecimientos desde una prespectiva nueva y mucho más objetiva.
Memorias del guerrillero con dos cabezas (Algaida), es un gran ejercicio de buena literatura, buena historia y buen entretenimiento. Redonda

1 de diciembre de 2008

El mapa del tiempo


¿Es posible viajar al pasado, matar a mi abuela antes de que sea madre y regresar a mi propio tiempo sin que esto afecte a mi nacimiento? La respuesta que Félix Palma da a esta vieja paradoja nacida de los hipotéticos viajes temporales es un sí rotundo. ¿Por qué? ¿La muerte de mi abuela no evitaría mi nacimiento? Para el escritor onubense esto no sucedería porque, según la tesis que desarrolla en El mapa del tiempo (premio Ateneo de Sevilla, Algaida), el crimen no alteraría el devenir histórico ya escrito, sino que abriría un universo paralelo a partir de ese suceso anómalo. Ese mundo, divergente más que paralelo, me atrevo a añadir, se desgajaría de la línea natural del tiempo sucedido como la rama de un árbol se separa del tronco. Y podría haber miles de ramas si se produjeran miles de alteraciones con la de mi abuela.
El mapa del tiempo, magnífica novela que ha ocupado mi entusiasmo durante los últimos días, es un espléndido ejercicio de doma por parte de Félix Palma. Un ejercicio honrado en el que, sin trucos ni fraudes al lector, consigue culminar con éxito la titánica tarea de hilvanar todos y cada uno de los cabos de ese tiempo que surcan el relato como las nervaduras de una hoja y que tienden a escaparse por la tangente de la novela al menor descuido.
Es magnífica la ambientación que logra Felix Palma de la época victoriana, un tiempo en el que convivieron los arcaicos restos del pasado y el esplendor de la modernidad; los anticuados corsés que torturaban los delicados cuerpos femeninos y los relucientes cromados de las nuevas máquinas que comenzaban a surcar la tierra impulsados por los milagrosos motores de vapor; los estrechos prejuicios sociales de aquella estratificada sociedad imperial y las más desmesuradas y coloristas fabulaciones sobre el mundo, la ciencia y la técnica.
Si se presta atención es posible incluso escuchar el crujido de los remaches metálicos de la ferralla industrial y oler el penetrante aroma que desprende la combustión de las farolas de gas. Todo ello envuelto en un turbio ambiente cuasi tenebrista que contrasta con el optimismo sobre el futuro que se vivía en la época. El mapa del tiempo sugiere una fusión de sensaciones entre el romanticismo tecnológico de Metrópolis y la ensoñación futurista de Blade Runner.
La remota pregunta que subyace en la novela no es tanto si se puede viajar en el tiempo y modificarlo, sino si acertaremos al tomar una decisión u otra en nuestra vida cotidiana, si no nos equivocaremos al tomar el camino de la derecha o el de la izquierda. Al fin y al cabo, la vida no es más que una sucesión constante de decisiones, de elecciones, de opciones entre varias posibilidades y, por ende, de descartes continuos.
Durante la presentación de la novela en Madrid (en el Hotel Kafka), el autor confesó que le resultaba muy difícil opinar sobre su obra y que iba forjándose una idea de lo que había escrito gracias a las opiniones de los demás. Querido Félix, espero haberte aportado mi granito de arena para que concluyas finalmente que has creado una gran obra.

23 de noviembre de 2008

De los godos a Numancia


Los servidores siniestros del ladrillo no paran ni en épocas de crisis. Parece que los mueve más un limpio y pundonoroso afán destructor del medio ambiente y del patrimonio histórico en el que fijan su vista de lobos que el deseo de enriquecerse construyendo hileras de chalets adosados, campos de golf y mazacotes infumables.
Ahora, según publica el diario El País, lo amenazado es el complejo histórico de Numancia, no ya las ruinas en sí, sino el paisaje que lo circunda, necesario para entender el asedio romano y la feroz resistencia de los numantinos. Con la anuencia de la Junta de Castilla y León (la misma que autorizó la tala brutal de un pinar abulense en el que anidaba la cigüeña negra y otras especies de alto valor ecológico) el proyecto pretende volver a cercar Numancia, aunque esta vez no con las legiones de Escipión el Africano, sino con gigantes descerebrados de cemento y uralita de un polígono industrial y de una urbanización llamada, ¡ironías de la vida!, Ciudad del Medio Ambiente. Quizá piensan los agresores que dotando a sus tropelias de semejantes nombres la cosa cuela mejor. Aquí, como en el famoso hotel que se construía en la playa del Algorrobico, en pleno parque natural del Cabo de Gata, los permisos oficiales están en regla (eso parece), lo cual no quiere decir que no se cometa un atentado en toda regla contra el Patrimonio español. Una cosa es la legalidad y otra el sentido común.
Pero esto no es nuevo y huele muy parecido a lo que sucedió en Toledo hace un par de años cuando la voracidad de los constructores y las administraciones sin dos dedos de frente pusieron en peligro los restos de la Toledo visigoda, que salió a la luz a la vera del Tajo. 1.300 viviendas tenían la culpa. Y a punto estuvo de consumarse el desastre porque, una vez más, la administración no cumple con su principal función: la de velar por el interés común.
La especulación no es algo nuevo en España, en contra de lo que pudiera creerse no nace con el desarrollismo. Tiene al menos más de 180 años de historia. Uno de los casos más antiguos lo protagonizó Mendizábal con su famosa desamortización en 1836. Uno de los inmuebles religiosos que desamortizó fue el convento de los Agustinos Recoletos, donde estaba enterrado el gran pintor Francisco de Zurbarán. El jefe de gobierno desamortizó y derribó el convento sin detenerse a pensar en el ilustre personaje que yacía allí desde hacía más de 150 años. El cuerpo de Zurbarán se perdió pero Mendizábal compró a muy buen precio el solar para venderlo después. Allí se levantó un taller de carruajes y años despúes en ese mismo lugar se edificaron la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico. Pero el sepulcro de uno de nuestros mejores pintores se perdió para siempre.
Por lo visto no hay forma humana de detener la especulación. Esa parece una batalla perdida desde hace siglos en España. Pero al menos podría evitarse cuando afecta al patrimonio histórico y cultural. Los poderes públicos deberían ser especialmente sensibles cuando se trata del patrimonio común.
La capital de los reyes godos parece que se ha salvado. ¿Se salvará Numancia de este nuevo acoso?

(Las fotos son de El País)

16 de noviembre de 2008

"Sangre de caballo", con los lectores


La librería madrileña Traficantes de sueños (c/Embajadores, 35) me acogió el otro día en un acto organizado por Los Sábados Negros, que abren así una nueva temporada de charlas sobre novela negra después de haber dejado huella en la librería Muga, de Vallecas.
El acto fue muy cordial y entrañable con una treintena de personas que se interesaron por mi novela Sangre de caballo y por los personajes reales que dieron origen a los de ficción, el Legi de Parla y la Reme.
Expliqué cómo nació la novela. Fue gracias al diario de un toxicómano (un machaca) que fue intervenido por la policía en una chabola en la que se traficaba con droga. Los agentes quedaron estupefactos al hallar un documento escrito en un lugar así. Jamás les había sucedido algo parecido. Fue algo tan inaudito, les dije, como encontrar una nota manuscrita en las excavaciones de Atapuerca.
Cuando el diario llegó a mis manos, por recovecos que no conviene repetir en público, me dejó impresionado su contenido. Allí había de todo pero lo más maravilloso fue la historia de amor que descubrí entre dos toxicómanos: el Legi de Parla (un antiguo legionario con una profunda toxicomanía) y la Reme, otra yonqui que deambulaba por los poblados marginales de la droga en busca de su dosis diaria.
En ese diario se mencionaba a otras personas, desde compañeros de fatigas en el consumo de arrebujitos, hasta narcotraficantes de raza gitana. Andrés (nombre supuesto que atribuyo en la novela al Legi), cuenta en las páginas de su diario las tribulaciones por las que pasa en su trato cotidiano con los narcos, las humillaciones que recibe de ellos, sus enfermedades, como una hernia que se le sale cuando va a hacer de vientre. También refleja su ilusión por la chica que acaba de conocer, la Reme en la novela, de la que dice: "Y de cuerpo y cara no está nada mal. Sobre todo el culo que tiene, que lo tiene bien puesto, osea que no le sobra nada".
No faltan las esperanzas por salir de la droga, incluso especula sobre si es más duro el mono del caballo o el de la cocaína.
El diario, que con tanta fortuna llegó a mis manos, es ante todo, un poema de amor nacido del corazón de un vertedero humano. En un lugar donde las humillaciones son el pan nuestro de cada día y donde la dignidad debe llevarla uno dentro de sí mismo porque querer sacarla ante los demás es motivo de chanza, rídiculo o agresión.
A la vera de Manuel Rodríguez, el responsable de Los Sábados Negros, traté de llevar al auditorio el mensaje principal de este diario y de esta novela: que los toxicómanos, aunque nos asusten cuando nos cruzamos con ellos por la calle, son seres humanos como los demás, con los mismos sentimientos y los mismos temores; con padecimientos, sobre todo padecimientos, y que son capaces de experimentar en sus corazones el amor lo mismo que cualquiera de nosotros.

Me ha parecido pertinente copiar aquí algunas páginas de ese diario, que mostre a los asistentes al acto. En las dos primeras el legi cuenta sus inquietudes y, sobre todo, que ha conocido a la Reme, aunque expresas sus dudas porque también ha conocido a otra chica "que tampoco tiene desperdicio".






10 de noviembre de 2008

Encuentro con los lectores para hablar de "Sangre de caballo"

El próximo sábado, día 15 de noviembre, en la librería Traficantes de Sueños (C/Embajadores, 35 - Local 6) tendré un encuentro con los lectores para hablar de mi novela Sangre de Caballo. Será hacia las siete o siete y media de la tarde, aunque el acto comenzará a las seis y media con la presentación de la nueva edición de la novela Operación Masacre, de Raúl Walsh, el periodista argentino asesinado durante la dictadura militar.
El acto lo organiza la asociación Los sábados Negros, que ya tiene experiencia en este tipo de cosas.
Será algo muy informal donde todos podremos hablar y expresar nuestras opiniones, no solo sobre la novela, sino sobre el mundo de la marginalidad, la droga y los toxicómanos, que es de lo que trata el libro.

Espero veros a todos allí.

8 de noviembre de 2008

Lorca seguirá perdido

No nos basta con haber perdido los restos de hombres ilustres como Diego Vélazquez, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Pedro Ruiz de Alarcón o Francisco de Zurbarán. Ahora, tras la decisión de la Audiencia Nacional, seguiremos sin saber dónde está el poeta Federico García Lorca.
La tumba de Velázquez se perdió por culpa de José Bonaparte, que arrasó la iglesia de San Juan Bautista, donde reposaban, para ampliar la plaza ante el Palacio Real.
Los restos de Lope de Vega y de Cervantes han tenido vidas paralelas. Ambos fueron enterrados en nichos de sendas iglesias madrileñas. El Fénix de los Ingenios, al ser un personaje de prestigio en su momento, fue sepultado con cierto boato en un nicho de la de San Sebastián. Allí permaneció muchos años hasta que la desidia de los poderes públicos y la incuria de la Iglesia provocaron que sus restos fueran arrojados al osario de dicha iglesia por el impago del alquiler del nicho. Exactamente lo mismo le sucedió al creador de El Quijote en su sepultura del convento de las Trinitarias. Acabó en el osario.
También los restos del dramaturgo Pedro Ruiz de Alarcón acabaron en el osario del mismo templo que Lope de Vega y los huesos de ambos, pese a que no simpatizaban en vida, estarán hoy día entremezclados compartiendo el mismo olvido de la fosa común.
El caso de Francisco de Zurbarán, paisano y amigo de Velázquez, tiene más delito. En 1836 el jefe de gobierno de entonces, Juan Álvarez de Mendizábal, llevó a cabo una importante desamortización eclesiástica. Uno de los edificios desamortizados fue el Convento de los Agustinos Recoletos (de aquí viene el nombre del paseo madrileño). Allí estaba enterrado Zurbarán. El convento fue derribado y los restos del pintor se perdieron para siempre. El solar lo compró… Mendizábal. Los pelotazos y la especulación no es algo nuevo, ya tienen una amplia tradición en España Hoy día el solar lo ocupan la Biblioteca Nacional y el Museo Arqueológico.

Ahora, después de más setenta años, cuando esperábamos que se corrigiera una de las ignominias más grandes de la cultura de este país, con la recuperación de los restos de Lorca, la Audiencia Nacional lo paraliza todo. ¿Es posible imaginar que cualquier otro país que no sea España haya permitido mantener a una de sus glorias más importantes tirada como una basura en un campo? ¿Tan difícil de comprender es que cada día que pasan los restos de Lorca abandonados como un perro nos echamos una paletada de mierda sobre nosotros mismos?
La decisión del juez Baltasar Garzón de abrir una causa general contra el franquismo puede ser discutible desde un punto de vista jurídico, pero lo que es induscutible es que cualquier persona, por humilde que sea, tiene derecho a exigir de los poderes públicos que rescate a sus familiares de las cunetas.
Por ende, la Administración tiene la obligación de rescatar esos restos de personas anónimas para que sean enterrados con dignidad. Y también tiene la obligación de rescatar a los personajes ilustres que son Patrimonio de la Humanidad, como Lorca, incluso en contra de la voluntad de sus familias, para que la ciudadanía del mundo pueda visitarlos y palpar su mausoleo.

25 de octubre de 2008

Entrevista con la Agencia EFE con motivo de "El guerrillero con dos cabezas"

A continuación copio la entrevista que me hizo Carlos Gosch, jefe de Cultura de la Agencia EFE, con motivo de la publicación de mi novela "El gerrillero con dos cabezas". El texto se puede leer aquí directamente o en los medio que la publicaron en internet, algunos de los cuales copio aquí: El Público, Yahoo, Terra, Soitu, Periodista Digital, ADN o DiarioMetro



Agencia EFE
Sábado, 25 de octubre 2008

El cráneo de Velázquez es el hilo conductor de "Memorias del guerrillero con dos cabezas", una novela de aventuras en la que el escritor y periodista Franscisco Galván aborda la Guerra de la Independencia desde una "visión realista", alejada del "maniqueísmo" y del "fervor patrio".

Galván (Madrid, 1958) mezcla fantasía y realidad para recorrer diez años cruciales de la historia de España, desde la Guerra de la Independencia hasta los movimientos insurgentes que llevaron a la emancipación de México.

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (Algaida) está protagonizada por Leandro Honrubia Xicopetec, hijo bastardo de un rico hacendado español y una india mexicana, que se traslada a Madrid en 1808 para trabajar como aprendiz de Francisco de Goya.

El joven pintor mexicano trata de rescatar los restos de Diego Velázquez cuando José Bonaparte decide derribar la iglesia madrileña en la que reposaban, pero en su intento mata a un soldado francés y se ve obligado a escapar, llevándose consigo el cráneo del insigne pintor, que a partir de entonces le acompañará allá donde vaya.

Leandro Honrubia termina uniéndose a la lucha contra la invasión francesa y será conocido como el guerrillero con dos cabezas.

Velázquez y Goya se unen en un relato en el que aparecen otros personajes históricos como el guerrillero navarro Xavier Mina, el político Antonio Alcalá-Galiano y el militar José María Torrijos, a quienes reivindica Galván, convencido de que en España "hay poco respeto a la memoria de los grandes personajes".

"La memoria histórica no es sólo la de la Guerra Civil", subraya a Efe el escritor, quien lamenta que el respeto al patrimonio cultural haya perdido la batalla contra los intereses económicos a lo largo de la historia.

El resultado es un país que ignora qué ha sido de los restos de algunos de sus más ilustres creadores, como Cervantes, Lope de Vega y el propio Velázquez, añade Galván.

El autor explica que en su novela quiso alejarse de la visión patriótica del Dos de Mayo, que "en realidad fue un levantamiento reaccionario" en el que el pueblo de Madrid se movilizó, frente a los abusos y atropellos de los franceses, "en defensa de un rey absolutista, de la iglesia y de la religión".

José Bonaparte es en la novela "un rey competente", que promueve la modernización de España, "pero es un rey impuesto, y el progreso no puede imponerse por la fuerza", destaca Galván, quien establece un paralelismo con la situación creada recientemente en Irak.

Francisco de Goya es uno de los personajes centrales de esta novela y simboliza la lucha interior que provocó la invasión francesa en los ilustrados españoles, aunque el maestro aragonés tuvo la virtud de "saber nadar y guardar la ropa", ya que logró ser pintor de cámara de Carlos IV, Fernando VII y José Bonaparte, explica Galván.

Pero la mayor decepción que refleja la novela es la de los héroes de la Guerra de la Independencia, que, tras su victoria contra los franceses, vieron cómo Fernando VII acabó de un plumazo con los sueños de libertad recogidos en la Constitución de Cádiz y restauró el absolutismo.

Galardonado con los premios Ateneo de Valladolid y Diablo Cojuelo, Francisco Galván (Madrid, 1958), trabaja como periodista en la Agencia Efe, y "Memorias del guerrillero con dos cabezas" es su séptima novela, y, en su opinión, "la mejor de todas".

21 de octubre de 2008

Niños de tiza



Acabo de terminar Niños de tiza, de David Torres, compañero de la editorial Algaida aunque aún no tengo el placer de conocerlo personalmente. No voy a entrar en la innegable calidad literaria de la novela, que por ello ganó el premio Tigre Juan, ni me referiré al buen tino de la trama negra que subyace y que, en mi opinión, es secundaria en el libro.
Me interesa sobre todo el aroma que desprende. Porque es el aroma que me acompañó en la infancia. ¿Nunca os ha pasado que, por casualidad, al pasar por una tienda de ultramarinos o al entrar en el vestíbulo de un cine o, simplemente, al pasar por la calle junto a una ventana abierta en la que se cuece un puchero, os ha invadido un efluvio tan familiar que de pronto os ha abierto puertas del cerebro que ya ni recordabais que existían?
Eso me ha pasado a mí con Niños de tiza. Su fragancia me ha sacudido el polvo de viejos recuerdos, ha abierto con exquisitez, sin rechinar en sus viejos goznes, antiquísimos armarios olvidados desde hacía décadas, provocándome un dulce placer de recuerdos de infancia. David Torres y yo no somos de la misma quinta. Le saco ocho años, que son un mundo, pero en aquella época del franquismo el tiempo estaba detenido en una foto fija y poca diferencia hubo entre mis nueve años en 1967 y los suyos en 1973.
Niños de tiza me ha hecho recordar a aquellas dos parejas de ancianetes que vendían chucherías en sus carros ambulantes. El Abuelo Gordo y el Abuelo Chico, los llamábamos. Se instalaban con sus esposas en la plaza de Coimbra, en Carabanchel y vendían chufas en cucuruchos, altramuces y chicles Dunkin con figuritas de plástico. Los chicos los queríamos horrores. Ahora me doy cuenta de su drama, al tener que trabajar de sol a sol con más de setenta años a cuestas. La Manca (se llamaba Modesta) tenía más suerte porque disfrutaba de quiosco fijo, en la plaza de Setúbal. En lugar de brazos tenía dos muñones culminados cada uno de ellos por una especie de pezón con los que manejaba a la perfección los botes de caramelos. Tenía una pata de palo y la otra era deforme. Nos gustaba meternos en el cuchitril, que olía fatal, para vender las chucherías. De más mayores le trincábamos el tabaco, que vendía suelto.
Había otro vendedor ambulante que venía de vez en cuando al barrio y vendía pirulís (el de la foto de la cabecera de mi blog). Para atraer a los pequeños clientes cantaba algo así:


Se venden piruletas para las niñas que son coquetas
Se venden pirulines para los niños chiquirritines.


No se trataba de un pederasta. Ni tampoco aquel otro vendedor de helados con el que, inconscientemente, me fui un verano solo porque me dejaba servir los cucuruchos. Me alejé con su carrito por lo que hoy es la Vía Lusitana y cuando regresé, a las tantas, mi madre me dio una tunda.

Recuerdo a los gitanos del barrio, que no eran guapos y de ojos azules como el que retrata David, sino desarrapados y peligrosos que se movían como manadas de lobos, siempre en grupo. Eran frecuentes las dreas con ellos en los descampados cuajados de montículos de residuos de obras en lo que después se convirtió en el Parque Sur. Participaban la mitad de los niños del barrio y con frecuencia terminábamos descalabrados.
No había una sirena, como en Niños de tiza, pero si tenía un amigo poliomielítico con muy mala leche. Llevaba fatal vivir completamente aherrojado Muchos años después me enteré de que había muerto alcoholizado.
Y las chicas. Estaba la hija del director del colegio, Lupe, una rubia altísima cuando ese tipo de chavalas solo existían al norte de los Pirineos. Se sentaba a mi lado y era la única fémina de la clase. Me ponía de punta mi infantil testosterona pero siempre fui incapaz de tirarle los tejos ni nada que se le pareciera. Al final, pardillo de mí, prefería jugar al guá o a las chapas con los otros chicos.
En suma, que esta novela me ha devuelto muchos de mis recuerdos perdidos, de mis vivencias olvidadas. He sido más feliz. Gracias David.

20 de octubre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (15 y última): La guerra y el progreso



Una de las conclusiones que pueden extraerse para el futuro (el presente), de la guerra de la Independencia Española es que el progreso, la cultura y la democracia no pueden imponerse a los pueblos mediante la guerra o la violencia. Francia, en 1808, representaba la libertad, la Ilustración, la Igualdad y muchas otras cosas. España, olvidadas ya sus glorias de otros siglos, era entonces unos de los países más atrasados y oscuros que había en Europa, dominado por la Iglesia más represiva y analfabeta y una dinastia reinante corrupta e incompetente.
Los ilustrados españoles suspiraban por tener aquí algo parecido a lo que había en Francia, sin necesidad de pasar por la guillotina. Por eso muchos de ellos apoyaron la invasión en un principio. Confiaban en que significara progreso. Con lo que no contaron fue con que la Francia de Napoléon dejaba mucho que desear, sus generales eran individuos arrogantes ávidos de rapiña y sus soldados, tan analfabetos como los nuestros y muchos de ellos reclutados a la fuerza.
El impacto que recibieron los ilustrados españoles fue grande. Eso no era lo que esperaban de la avanzada Francia, especialmente después del 2 de mayo de 1808. Goya intentó compatibilizarlo como pudo en unos años que fueron muy arduos para él. Otros, como Jovellanos, se sumaron a la resistencia, y otros, como Moratín, colaboraron con el monarca intruso, José Bonaparte.
El levantamiento popular del 2 de mayo, en sentido estricto, no fue un grito de independiencia. Fue, en primer lugar una explosión de rabia por las humillaciones diarias de los gabachos, y, en segundo lugar, una defensa de la monarquía absoluta, de Dios, de la religión y de Jesucrito. En suma, una erupción reaccionaria.
Paradójicamente, es la ausencia de la monarquía y la agrupación de los españoles en las Juntas locales y provinciales lo que hace brotar la idea de nación en sentido moderno. Hasta entonces había imperado el concepto medieval de fidelidad hacia el rey, hacia el jefe de la hueste. Con el hundimiento de la monarquía surje la nación como conjunto de ciudadanos con iguales derechos que habitan un mismo territorio. Esa idea se plasma en la Constitución de Cádiz que poco después Fernando VII, El Deseado, arrasa para regresar al absolutismo y reinstaurar la Inquisición.
Aunque ese no era ni por asomo el objetivo de Napoléon cuando invadió España, el espíritu de la Ilustración no se impuso por las armas. Y eso a pesar de que el José Bonaparte fue un buen monarca en el poco tiempo que pudo estar en el trono.
La violencia no puede ser el vehículo que lleve la luz a los pueblos. Eso se ha repetido en Irak y en Afganistán. durante los últimos años. Estados Unidos no pretendía llevar la democracia y la libertad a los iraquíes, aunque a Bush se le llenara la boca llamando dictador a Sadam. Pero muchos iraquíes aceptaron la injerencia. Hoy día todos ellos, sin excepciones de credos o matices políticos, piden la salida de los norteamericanos.


16 de octubre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (14): José Bonaparte quiere rendir homenaje a Cervantes



Tal vez fueron los remordimientos o quizá se trató de una iniciativa sincera. José Bonaparte, después de derribar la iglesia de San Juan Bautista en cuya cripta reposaban los restos de Velázquez, quiso homenajear a Miguel de Cervantes. A tal fin tomó dos iniciativas en 1810. Una fue ordenar la convocatoria de un concurso para erigir una estatua del escritor en Alcalá de Henares, su ciudad natal. El decreto real, firmado el 12 de junio de 1810, determinaba que la imagen se instalaría en la plaza grande del mercado delante de la parroquia de Santa María, donde fue bautizado, y que el monumento sería costeado por todas las ciudades de España, salvo la de Alcalá, que debe ser exenta.
Paralelamente creó una comisión especial para buscar los restos del pintor en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, donde fue enterrado en un nicho y después, con una total falta de sensibilidad, sus huesos fueron enviados al osario del templo. Bonaparte quería recuperar los resto del insigne autor de El Quijote y para ello no dudó en llamar, para que formara parte de esa comisión de estudio, al famosísimo actor de teatro Isidoro Máiquez, quien, tras su participación en el levantamiento del 2 de mayo, había sido deportado a Francia.
Ninguna de las dos iniciativas tuvo éxito debido a lo efimero del reinado del hermano del emperador francés. Sin embargo, el rey puso las bases para que con el paso del tiempo -setenta años después- se erigiera esa estatua.
Los restos de Cervantes, como los de Lope de Vega, los de Velázquez o los de Zurbarán, siguen perdidos. ¿No ha llegado el momento de intentar recuperarlos?

9 de octubre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (13): Alegoría de Madrid


Mientras Leandro Honrubia combatía al francés en Navarra, su maestro, Francisco de Goya, recibía un encargo delicado: pintar al rey intruso José Bonaparte. Goya era el pintor real y además había jurado fidelidad al nuevo monarca, pero su afrancesamiento chocaba en su fuero interno con los métodos violentos de la invasión francesa.
El pintor, siempre ingenioso, decidió pintar a Bonaparte dentro de un medallón incluido en un cuadro general alegórico sobre Madrid. Así cumplía el encargo pero al tiempo evitaba pintar un retrato clásico del Rey Plazuelas como había hecho con los miembros de la familia real española.
Con la huida de Bonaparte en julio de 1812, se optó por sustituir el rostro del rey por la palabra CONSTITUCIÓN, en alusión a la de Cádiz del Doce, pero en noviembre regresó José y con él su efigie al cuadro.
En 1813 el rey intruso se marchó definitamente de España y el ayuntamiento madrileño pidió a Goya que repintase CONSTITUCIÓN.
En 1814, entró triunfante en Madrid Fernando VII y su rostro se convirtió en el nuevo motivo del medallón. Tras el pronunciamiento de Riego, en 1820, Fernando desapareció del cuadro y en su lugar se inscribió de nuevo CONSTITUCIÓN. Tres años después, Fernando volvió al absolutismo y al cuadro pero con tan mala calidad que, finalmente, en 1872, se encargó a Vicente Palmaroli que le diera el aspecto que luce hoy, con la leyenda: DOS DE MAYO.

5 de octubre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (12): De cómo se abastecían de armas los guerrilleros navarros

Debido a su perfecto dominio del idioma de Napoleón, una de las primeras misiones que Xavier Mina le encomendó a Leandro Honrubia, ya conocido como El guerrillero con dos cabezas, fue la de acompañar a una partida de guerrilleros navarros para comprar armas en territorio francés, concretamente en el pequeño pueblo de Saint Michel, cerca de Saint Jean de Pied de Port. Leandro se sorprendió de que la guerrilla se abasteciera en Francia, pero los propios traficantes galos le explicaron que la guerra también los empobrecia a ellos, gente humilde, al interrumpir el comercio fronterizo. Además, muchos jóvenes franceses de la zona habían sido reclutados a la fuerza para el Ejército Imperial para enviarlos a combatir a una guerra que no era la suya. Napoléon no era un personaje muy apreciado entre los habitantes de las aldeas de pirineo francés.


2 de octubre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (11): Leandro escapa a Navarra




Leandro Honrubia escapó de Madrid con el cráneo de Velázquez debajo del brazo. El resto del cuerpo del pintor sevillano se lo llevó su amigo Felipe metido en saco. La obsesión de Leandro durante toda la guerra de la Independencia fue, además de reencontrarse con su amada Azucena, proteger la reliquia para que no se perdiera para la posteridad, como había sucedido con los restos de Cervantes o Lope de Vega. El joven pintor novohispano siempre consideró que el pueblo que no honraba a sus héroes y a sus grandes hombres ofendía a su pasado.
Con la calavera de Velázquez llegó a Navarra y se incorporó a la guerrilla de Xavier Mina, con el que mantendría una estrecha amistad hasta que el navarro fue fusilado en México.

29 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (10): Del derribo de la iglesia de San Juan Bautista


José Bonaparte estaba obsesionado con las grandes plazas y los espacios abiertos en las ciudades, especialmente ante el Palacio Real que ocupaba en Madrid. El rey plazuelas, como le llamaron por esta manía, ordenó derribar todos los edificios que había delante del Palacio en un amplio radio. Entre los inmuebles afectados estaba la iglesia de San Juan Bautista, en cuya cripta estaba enterrado el gran pintor sevillano Diego Velázquez.
Leandro Honrubia era un gran admirador de la pintura de Velázquez y solía visitar la cripta de San Juan, ya fuera solo o acompañado por su amigo Felipe o su amada Azucena.
Cuando supo que el rey intruso tenía la intención de derribar la iglesia sin recuperar antes los restos de Velázquez, Leandro decidió que debía que hacer algo para evitarlo. Y lo hizo, aunque para él esta acción tuvo consecuencias inesperadas.

26 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (9): La boda de Alcalá-Galiano


La alegría duró poco en Madrid. Lo que tardó Napoleón en tomar el mando y entrar en España con sus tropas. Sin embargo, mientras los franceses contraatacaban, Antonio Alcalá-Galiano tuvo tiempo de cometer la mayor estupidez de su vida. Se casó el 18 de noviembre de 1808 con una mujer cuyo nombre ha olvidado la historia. Era fea como pocas y solo buscaba hacer una buena boda. Antonio, que solo contaba 19 años, se arrepintió del compromiso al minuto siguiente de contraerlo, pero dijo que nunca había faltado a su palabra y se casó en secreto para que no se enterara su amada madre. Para ello se disfrazó de persona pobre y alquiló una anciana para que hiciera el papel de su madre en la parroquia de San Marcos. Así consumó aquel error pese a que estaba arrepentido desde antes de cometerlo. No tardó en separarse.

Antonio era un hombre bastante malparecido, torpe y desmañado, pero todas estas carencias las compensaba con una inteligencia y sagacidad como no tenía nadie en aquella época.

En el primer retrato que le hizo Leandro Honrubia trató de mejorar su aspecto pero no lo logró completamente.

24 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (8): De la batalla de Bailén y los festejos por la victoria

El 19 de julio de 1808, las tropas napoleónicas fueron derrotadas por primera vez en una batalla en campo abierto. Fue en Bailén. El desastre francés obligó a José Bonaparte a evacuar Madrid y los ejércitos españoles victoriosos no tardaron en entrar en la capital. Con ellos llegó Francisco Muñoz, marqués del Roquedo, el mejor amigo de Leandro Honrubia. Lo primero que hizo el marqués fue encargarle a su amigo un retrato de cuerpo entero, vestido de militar, que reflejara el triunfo sobre los gabachos.
El pueblo de Madrid, eufórico al verse liberado de la opresión, se echó a las calles y mantuvo la fiesta durante varios días. Por primera vez un globo aerostático sobrevoló Madrid y en él viajó Leandro, quien hizo bocetos rápidos a lápiz de la villa vista desde el aire. En principio la invitación era para Francisco de Goya, pero el genial pintor, poco inclinado a tales efusiones públicas (y con temor a sufrir vértigo), delegó en su discípulo con el encargo de que tomara apuntes aéreos que sirvieran de base para futuras obras pictóricas.

22 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (7): Las contradicciones de los ilustrados


Francisco de Goya, como el resto de los ilustrados españoles, entre los que se encontraban Leandro Fernández de Moratín, Gaspar Melchor de Jovellanos o Francisco Muñoz, marqués del Roquedo, se encontró atrapado en una dilema sin solución. ¿Cómo armonizar su admiración hacia la Ilustración y los valores de modernidad que representaba Francia con la brutalidad de la invasión de España por las tropas napoleónicas?
La Ilustración francesa representaba la libertad, la igualdad y la fraternidad, pero los ejércitos de Murat destruían esclavizaban y asesinaban a los españoles.
La Ilustración encarnaba la cultura, el avance y el progreso, pero los generales gabachos arrasaban todo a su paso, se daban al pillaje y arramblaban con todo aquello que tuviera algo de valor. Goya, en esos momentos tan difíciles y contradictorios para él, se movió entre dos aguas como muy bien sabía hacerlo y siguió de pintor real. Moratín, a punto de ser linchado después del Motín de Aranjuez, aceptó el puesto de bibliotecario mayor del rey José Bonaparte. Jovellanos, al que Godoy había encarcelado, al ser liberado en 1808 rehusó integrarse en el gobierno intruso y formó prte de las Cortes de Cádiz.
El marqués del Roquedo, uno de los mejores amigos de Leandro Honrubia desde que llegó a Madrid, intentó matar a Murat la víspera del levantamiento del 2 de mayo, pero fracasó y tuvo que huir a Cádiz.
Leandro Honrubia, menos ideologizado dada su juventud, disfrutó del momento en compañía de su amada Azucena Armendáriz, pero no tardó en verse obligado a tomar partido.


19 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (6): Del retrato de José Bonaparte


José Bonaparte llegó a Madrid el 20 de julio de 1808 como nuevo monarca de los españoles de los dos lados del Atlántico y confirmó a Francisco de Goya como pintor real. Lo primero que hizo el nuevo rey fue encargarle un retrato al maestro de Fuendetodos. Previamente lo había hecho el mariscal Murat, quien aspiraba a la corona, pero al confirmarse que esta se la ceñiría el hermano mayor de Napoleón, el Gran Duque de Berg no volvió a aparecer por el taller... aunque había pagado un sustancioso anticipo. También lo había hecho Fernando VII, pero ahora estaba retenido en Bayona.

El mismo día en que Bonaparte entró en Madrid, Leandro Honrubia y su amigo Felipe (también aprendiz con Goya) cruzaron apuestas sobre el tiempo que tardaría José Bonaparte en encargarse el retrato. ¿Un día, una semana, quizá? Ganó Felipe.

Pero Bonaparte hizo también otra petición al maestro, esta mucho más delicada: que seleccionara medio centenar de obras de pintores españoles de todas las épocas para que en el Louvre hubiera una respresentación del arte hispano.

Leandro lo consideró un expolio descarado. Goya, también. Algo tenían que hacer...

17 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (5): El dos de mayo



El dos de mayo de 1808, lunes, Leandro Honrubia se encontraba trabajando en el taller de Goya de la calle Desengaño junto a su compañero Felipe. Al escuchar las primeras detonaciones quedaron paralizados por la sorpresa. Enseguida se les unieron Francisco de Goya y su hijo Xavier, quienes estaban todavía en la vivienda. Los cuatro salieron a la calle y se acercaron hasta el cruce con Fuencarral. La gente corría en dirección hacia la Puerta del Sol. Goya, al ser sordo, no podía escuchar los estruendos de los cañonazos pero percibió el fuerte olor a pólvora que inundaba Madrid. "Ya ha comenzado la matanza. Era inevitable", dijo con tristeza.
Leandro Honrubia, preocupado por la suerte que en la revuelta pudiera correr su amada, Azucena Armendáriz, se echó a la calle en su busca.

15 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (4): La espada del rey Francisco




Fernando VII se instaló en el Palacio Real de Madrid, el 24 de marzo, en la creencia de que las tropas francesas que mandaba el mariscal Joaquim Murat estaban allí para apuntalarle en el trono. El monarca tenía miedo de que los partidarios de su padre, que había abdicado tras el motín de Aranjuez, intentaran reponer a Carlos IV. ¡Qué ingenuidad!Una de las primeras medidas del infame Fernando fue entregarle a Murat la espada que el rey Francisco I de Francia rindió al emperador Carlos V tras su derrota en la batalla de Pavía (1525).
El joven pintor Leandro Honrubia se enteró de este regalo mientras, por indicación de Francisco de Goya, copiaba obras de Velázquez en el Palacio Real para perfeccionar su técnica.
Fue por boca de uno de sus amigos, un tal Adolfo Constante, que trabajaba en la Real Armería. y que estaba indignado por semejante acto de pleitesía ante el francés.
Constante fue uno de los primeros madrileños que cayeron en la trágica jornada del 2 de mayo. En compañía de otros trabajadores de la Real Armería, no dudó en salir a la calle con las anticuadas armas que pudo arramblar, piezas de museo la mayoría de ellas.

11 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (3): Del teatro de los Caños del Peral


Leandro Honrubia conoció a la que luego sería su amor de toda la vida en su primera visita al teatro de Los Caños del Peral, de Madrid. Azucena Armendáriz, con un cojín bajo las ropas, interpretaba en abril de 1808 a La Embarazada ridícula, de Ramón de la Cruz. Este sainete de apenas diez minutos de duración, se representaba a continuación de la obra principal, El sí de las niñas, de Fernández Moratín. El pintor mexicano y sus amigos, entre los que se encontraban Alcalá-Galiano y el entonces jovencísimo capitán José María Torrijos, acudieron a los Caños del Peral para ver a otro miembro de la cuadrilla, el gran actor Óscar Oliveira.
Pero lo cierto es que cuando al final de las representaciones, todo el grupo de amigos irrumpió en los camarines para felicitar a Óscar por su gran actuación, Leandro solo tenía interés en tropezarse con Azucena, la mujer que lo había deslumbrado para siempre desde el escenario.

9 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (2): de las entradas en Madrid de Murat y Fernando VII

Joaquim Murat, Gran Duque de Berg, mariscal de Francia y cuñado de Napoléon, entró en Madrid al frente de sus tropas el 23 de marzo de 1808. Fernando VII, ya como rey, lo hizo al día siguiente con una ligera escolta.
Ambos acontecimientos despertaron gran expectación en la villa, pero mientras que al histriónico Murat los madrileños lo contemplaron con curiosidad, al nuevo monarca lo agasajaron y lo vitorearon como si fuera un semidios. Fernando tardó más de dos horas en llegar desde la Puerta del Sol al Palacio Real porque la muchedumbre, que intentaba tocar su estribo o la cola del caballo que montaba, le dificultaba el paso.

Leandro Honrubia, protagonista de las Memorias del guerrillero con dos cabezas, contempló ambos acontecimientos instalado en las gradas del convento de San Felipe el Real, en la calle Mayor, mientras comía el clásico bocado de cebolla y harina de almortas que compró a un barquillero.

Pero Leandro recordó siempre aquellas fechas, no por los singulares desfiles de Murat y Fernando, sino porque fue entonces cuando besó por primera vez a Azucena Armendáriz, su amada.

7 de septiembre de 2008

"Memorias del guerrillero con dos cabezas" (1): Sobre el cráneo de Diego Velázquez


¿Qué haría un británico si se enterara de que al día siguiente van a derribar la iglesia que alberga la tumba de William Shakespeare? ¿Y un francés si le dijeran que mañana arrumbarán el mausoleo de Napoleón?
¿Qué haría un joven pintor español en 1809 si le dijeran que José Bonaparte va a derribar la iglesia que contiene el sepulcro del genial Diego Velázquez?

Esta pregunta se la plantea Leandro Honrubia, el protagonista de mi nueva novela, Memorias del guerrillero con dos cabezas.


Leandro Honrubia es un joven mestizo español de la Nueva España (México), recién llegado a la metrópoli con intención de perfeccionarse como pintor al lado de Goya y que ha tenido la suerte de conocer a la flor y nata de la sociedad madrileña gracias a Antonio Alcala-Galiano, con el que compartió la diligencia que los trajo desde Cádiz. Además, está enamorado de la más bella actriz de la Corte y ella le corresponde.
Para Leandro la repuesta a esa pregunta inicial es sencilla: debe rescatar los restos de Valázquez para que no se pierdan. Su error es matar a un soldado francés en el intento...
Tiene que escapar pero solo puede salvar el cráneo del pintor sevillano. Debe renunciar a su aprendizaje en el taller del genio de Fuendetodos, a sus amigos y a su amada.
La fuga se convierte en una peripecia que lo lleva a incorporarse a la guerrilla navarra, donde se convierte en uno de los principales líderes guerrilleros al lado del mítico Xavier Mina. El guerrillero con dos cabezas le llaman sus compañeros porque siempre viaja con el cráneo del pintor en la mochila.
Sin embargo, no puede soportar la separación de su amada, la joven actriz Azucena Armendáriz.
La ocasión para el reencuentro les llegará cuando la compañía de teatro de la que Azucena es actriz principal actúa en Pamplona, ocupada por los franceses...

Años después, en 1862, un ya anciano Leandro, héroe de la independencia de México, escribe sus Memorias y se plantea devolver a España la reliquia del pintor. Para ello cuenta con la colaboración de su viejo amigo Antonio Alcalá-Galiano y del influyente escritor madrileño Ramón Mesonero Romanos. Pero para entregar la cabeza de Velázquez impone una condición...

2 de septiembre de 2008

Nueva novela: De la independencia de España a la de México

En los próximos días estará en la calle mi nueva novela. Sí, ya sé que la anterior, Sangre de caballo, está muy reciente, de mayo pasado, pero esta trata de la Guerra de la Independencia y conviene que salga este año por aquello de los fastos del Bicentenario. Aunque, ojo, mi novela no trata del 2 de mayo de 1808, que sobre ese episodio Galdos ya dijo todo lo necesario, sino sobre la Guerra de la Independencia en su conjunto y los posteriores movimientos insurgentes de México.
Se titula Memorias del guerrillero con dos cabezas. ¿Por qué este título tan extraño? Por que son las memorias de un pintor de origen mexicano que combatió a los franceses en la guerrilla navarra con el cráneo del gran pintor Diego Vélazquez bajo el brazo. Después participó en la independencia de la Nueva España (México) y siendo ya un anciano, escribió su vida en dos tomos.
El período 1808-1817 es el que abarca mi novela.
En próximas entradas subiré más información. Esto es solo el aperitivo. Podéis ver el boletín de novedades de Algaida, en el que se anuncia la novela, pulsando aquí.

11 de agosto de 2008

La heroína vuelve con fuerza

La heroína entra de nuevo con fuerza. Está entre nosotros tan pujante como hace veinte años. Así lo demuestra el gran alijo interceptado por la policía, según la información de EL PAIS. 316 kilos de marrón incautados en un barco. ¿Cuántos toxicómanos y por cuánto tiempo podrían sustentarse con esa cantidad?
Si existiera un censo de toxicómanos y se les facilitara gratis esa heroína incautada (una vez comprobada su pureza) ¿cuánto daño se causaría a los narcontraficantes? ¿Qué ocurriría si las autoridades sanitarias facilitaran, por ejemplo durante un mes, la heroína que necesitan los toxicómanos? Todo de forma gratuita y en las mejores condiciones higiénicas posibles.
El palo a los narcotraficantes sería terrible. Los que se dedican al menudeo en los poblados no podrían soportarlo.
Se trata de que la propia Administración practique el dumping con los narcos. Hay que jugar sucio con ellos. Pero no solo durante ese mes, sino de forma permanente.
De rebote se lograría aproximar a los enfermos al sistema sanitario, se evitarían enfermedades asociadas, no solo el Sida, sino la hepatitis B; además, lo toxicómanos no tendrían que delinquir para obtener el dinero para comprar la droga.
Todo sería posible con un censo de toxicómanos, si lo hubiera...

28 de julio de 2008

Semana Negra (XXI edición)

Una foto más de mi estancia en la Semana Negra de Gijón, en compañía de José Ángel Mañas. Foto tomada por la jefa de prensa de Algaida, Begoña Minguito. Como es natural no todo es literatura, también hay que disfrutar del sol y de la playa, especialmente en una ciudad tan bella como esta.

22 de julio de 2008

Las Barranquillas

Estremecedor reportaje sobre Las Barranquillas, el principal centro de venta de droga y de degradación humana. Hoy día Las Barranquillas están prácticamente desmanteladas, pero todo el negocio de la venta de droga se ha trasladado a Valdemingómez (Cañada Real Galiana) en mejores condiciones para los mafiosos quienes, en lugar de chabolas, disponen ahora de verdaderos búnkers.

19 de julio de 2008

Mañas y Galván unidos por la droga


Como si de sendos toxicómanos se tratara, José Ángel Mañas y este humilde autor del blog comparecimos en la carpa principal de la Semana Negra unidos por un vículo común: la droga. Pero de la que consumimos ambos, que se llama literatura y que además de no perjudicar a los cuerpos, enaltece las almas.
Nos presentamos mutuamente nuestras respectivas novelas publicadas este año, La pella, de Jose, y Sangre de Caballo, la mía. las dos abordan el mismo asunto: la droga. En este caso si me refiero a la que perjudica a los cuerpos y trastorna las mentes, la que convierte en esclavos a los seres libres, la que transforma a las personas en zombies sin necesidad de pasar por los conjuros de un hechicero de vudú.
Arriba tenéis una foto del acto, tomada por la parlachina jefa de prensa de Algaida, Begoña Minguito (no conozco a nadie que hable tanto cuando está a punto de aterrizar un avión, ¡uf!)
Si queréis leer un breve resumen de lo que dijimos, el diario oficial de la Semana Negra, A quemarropa, lo recogió muy bien. Pinchad aquí.

9 de julio de 2008

Entrevista en Telemadrid

Aquí os dejo la entrevista que me hicieron el otro día en Telemadrid con motivo de la publicación de "Sangre de caballo".

VIDEO 1




VIDEO 2



VIDEO 3


30 de junio de 2008

Cita en la Semana Negra de Gijón


El próximo 17 de julio, José Ángel Mañas presenta mi novela Sangre de Caballo en la Semana Negra de Gijón, y yo presento la última suya, La Pella, ambas obras están relacionadas por el asunto común de la droga. El acto será a las 18.00 horas y es abierto al público, como todos los de la Semana Negra.

Allí nos vemos.

25 de junio de 2008

Cuando la realidad se asemeja a la ficción

Valdemingómez (la Cañada Real) ya es el primer supermecado de la droga de Madrid y probablemente de España. Con el paulatino desmantelamiento de las Barranquillas, los traficantes se han trasladado allí, donde disfrutan de mejores estructuras para continuar su labor y se han llevado con ellos el dudo mérito de ser los superventas.
El diario gratuito 20 Minutos dice en su edición de hoy que en Valdemingómez ya se vende el 95 por ciento de la droga e informa de una operación policial en la que se han incautado de 28 kilos de heroína -una cantidad realmente enorme- a traficantes de origen turco.
Los receptores, según el diario El País, eran los miembros de un clan que tenía intención de vender al menudeo en Valdemingómez. (La noticia dice que fue detenido el patriaca del clan, pero no se atreve a pronunciar la palabra gitano). Parece que la realidad de estas noticias copia a la ficción de mi última novela, Sangre de caballo.
Lo que sorprende es que ahora la heroína vuelve a ser más cara que la cocaína.

10 de junio de 2008

Mañas, con "Sangre de Caballo"

José Ángel Mañas, uno de los mejores escritores que tenemos en España, dedica su columna de hoy en el diario gratuito ADN a mi novela Sangre de Caballo. Como en la mía, Mañas analiza en su última novela, La pella, el mundo de la droga, aunque desde otro punto de vista. Gracias, Jose.

6 de junio de 2008

Yonquis molestos

Digo Yonquis, no yanquis. Los toxicómanos que esperan las cundas en las inmediaciones de la madrileña glorieta de Embajadores molestan a los vecinos. Dicen que se mean en la calle, que se pelean entre ellos por subir a la cunda (el coche conducido por un toxicómano que los llevará a por droga a Valdemingómez a cambio de un módico precio o de una dosis de droga), que provocan accidentes... Por eso han decidido manifestarse cada jueves, para que la policía los eche de allí.
Y tienen razón esos vecinos bienpensantes.
Pero los yonquis se irán con su problema a otro lado y las cundas reaparecerán en otra calle más o menos próxima. Porque, en lugar de intentar resolver el problema, se opta siempre por lo más fácil: tratar de ocultar a estos enfermos que tanto afean nuestro Madrid, ya saben, esa ciudad perfecta que aspira a ser sede de los Juegos Olímpicos y en la que lo único que debe destacar son los chirimbolos, la M-30 y el cambio de guardia del Palacio Real.
¿Cúando se abordará el problema de las toxicomanías en serio? La primera causa de muerte entre la juventud en Barcelona es la heroína y no el tráfico, como nos querían hacer creer (ver entrada de más abajo). El problema no es el tráfico, sino el narcotráfico.
Señores, aplíquense, pues, y estudien medidas valientes como han hecho con los accidentes de tráfico, por ejemplo.

3 de junio de 2008

Mañas vuelve con el Kronen


José Ángel Mañas vuelve al mundo Kronen y eso siempre es una buena noticia. Más si regresa con una magnífica novela: La Pella. El mundo Kronen (o mundo Mañas) se extiende como una telaraña, con nuevos personajes y nuevas situaciones. Amenaza con atraparnos a todos en sus redes. Yo ya lo estoy. Además, igual que en su explosivo debut, aborda asuntos como el consumo de drogas y la amistad, temas comunes a mi Sangre de Caballo. Los personajes de Mañas se mueven al borde de ese agujero negro que es la drogodependencia, mientras que los míos llevan años sumidos en él.

Enhorabuena, Jose, por tu novela y no esperes tanto tiempo para ofrecernos la siguiente (el final de La Pella está abierto a una segunda parte)

27 de mayo de 2008

La heroína, primera causa de muerte entre los jóvenes barceloneses

La heroína, el caballo, la marrón... mata más jóvenes barceloneses que los accidentes de tráfico. Lo dice hoy el gratuito 20minutos. Pero nadie se lo toma en serio. Se adoptan medidas decididas contra el exceso de velocidad pero se siguen poniendo paños calientes con el narcotráfico. ¿Hasta cuándo?

¿Cuándo se abordará en serio el problema, con ideas novedosas, revolucionarias y agresivas?

El Roto, en la viñeta de abajo, pone el dedo en la llaga: legalización.
Para no asustar con semejante palabra, que escandaliza los oídos de las personas bienpensantes, propongamos mejor expedición gratuita de la droga a los toxicómanos.

Esto ya puede abordarse sin miedo en el mundo globalizado en el que vivimos. Ya es posible una decisión única y planetaria. Es preciso un censo de toxicómanos, puede controlarse sin margen de error la expedición de la droga a las personas indicadas (hay sistemas de identificación inequívocos, como el análisis de los datos biométricos, que hace años se consideraban ciencia ficción, pero que hoy ya se pretenden aplicar para controlar la inmigración irregular) para que la consuman in situ en lugares adecuados.

El control del suministro por parte de los Estados acarrearía innumerables beneficios a todos: acabaría con el narcotráfico, garantizaría la calidad del producto, atraería a los pacientes hacia los tratamientos paliativos o de desintoxicación. Además, al ser gratuita, el toxicómano no tendría que recurrir a la delincuencia para obtener dinero para comprarla.

Esto solo son ideas, pero el debate serio es necesario y urgente

21 de mayo de 2008

El Roto y la Droga


Esta viñeta de El Roto en El País viene al pelo para el asunto que trato en mi novela "Sangre de caballo".
¿Es posible provocar el desastre que sugiere El Roto?
Cuando se plantea el asunto de la legalización de las drogas siempre me acuerdo de la Ley Seca de los años veinte del siglo pasado en Estados Unidos. Unas leyes puritanas prohibieron el alcohol en algunos estados de la Unión y provocó el contrabando y el gansterismo. Al Capone tuvo aquí su caldo de cultivo. Al cabo de trece o catorce años, ya en los años treinta, se legalizó de nuevo el alcohol, pero las mafias siguieron: la droga, la prostitución, las apuestas... Después de noventa años aún recordamos el fenómeno "Chicago, años vente"
¿Terminaríamos con el tráfico de droga si se hiciera un censo de toxicómanos y se les dispensara la droga gratuitamente dede la Admnistración?
Las mafias de la droga, siempre por delante, ya utilizan las rutas de la droga para introducir inmigrantes sin papeles.
Tal vez ya haya llegado el momento de tomarse en serio este problema, lo mismo que se ha hecho con los accidentes de tráfico...

8 de mayo de 2008

Sangre de Caballo


Estamos de estreno. Y qué mejor para comenzar mi andadura por este extraño mundo del blog al que acabo de llegar que hablar de mi nueva novela, la sexta ya, Sangre de caballo.
Sale ahora a pesar de que la escribí en 2003. Está basada de forma muy libre en el diario de un machaca que se movía por Las Barranquillas, en aquel tiempo el poblado de venta de droga más grande de Europa. El diario de El Legi de Parla llegó a mis manos por razones que no vienen al caso y me sirvió de inspiración para esta novela. Es una historia negra (yo la llamaría sucia) en la que se describe la vida de los machacas, esos fantasmas humanos que a cambio de su indispensable dosis diaria de droga se convierten en esclavos de los traficantes. Hacen los trabajos que les ordenan y obedecen sin rechistar aunque su vida sea una continua humillación. El Legi, llamado así por pasado como legionario, es un admirador devoto de Camarón e incluso se atreve a interpretar sus canciones con cierto éxito. Está enamorado de Reme, toxicómana y prostituta que ha tenido muy mala suerte en la vida y que aún espera su redención.
Pero la vida de ambos, ya de por sí difícil, se verá complicada tras unos crímenes que desatan la guerra entre lo dos principales clanes gitanos de venta de droga en el poblado: los Ramones y los Gaditanos.
La muerte, el amor, la droga, la traición y las canciones de Camarón de la Isla se entremezclan en la historia hasta el desenlace final. Es policiaca pero también es una novela de personajes. Me interesaba analizar su comportamiento y sus relaciones en un medio tan sórdido y hostil. Además, he tratado de destruir algunos tópicos que están muy asentados en la mentalidad del hombre decente de la calle. Uno de ellos es el de que la mayoría de los toxicómanos delinquen para obtener dinero para comprar droga. Está demostrado estadísticamente, sin embargo, que eso no es cierto. La mayoría se busca la vida como puede sin molestar a nadie.
Pero lo que más me ha interesado ha sido poner de manifiesto (perdóneseme la cursilería) que las flores son capaces de brotar hasta en el más sucio de los vertederos. Es decir, que el amor entre dos personas es posible que surja en las condiciones más duras y sórdidas que podamos imaginar y que sus protagonistas, por muy arrastrados que sean, pueden vivirlo con la misma o incluso mayor intensidad que los privilegiados miembros de la alta sociedad. ¿Por qué? Porque también son seres humanos, aunque más desvalidos.
Bien, como diría el Legi de Parla en su diario, por hoy ya es suficiente. En el primer día no conviene fatigarse.

A continuación os transcribo los primeros párrafos de la novela por si os animáis a leerla.


Los dos yacen muertos sobre la hierba húmeda del parque. Uno sobre otro. Como si hubieran tratado de apoyarse mutuamente para evitar el derrumbe. Las caras manchadas de sangre y de barro. Los pechos destrozados. Los impactos han sido certeros. Disparos a bocajarro. El parque Sur está desierto a esas horas, un domingo de madrugada. Un anciano insomne que paseaba a su perro se topó con ellos. Mejor dicho, fue el perro, un pequeño cocker de orejas arrastradas, el que alertó al amo. Los cadáveres, abandonados tras un seto, festín de moscas, no se ven desde el camino.
El inspector Pedro Pablo Linares llega cuando ya ha sido acotada la zona con cinta policial. Junto a la plaza Elíptica, en el arranque de la carretera que lleva a Getafe y a Toledo. Una luz lechosa que anuncia el alba permite a los agentes inspeccionar el terreno, ayudados con linternas, en busca de pruebas. En busca de indicios para encontrar a los autores del doble crimen. Un ajuste de cuentas, según las primeras hipótesis. Socorrida hipótesis cuando no se sabe nada. Murieron, dice uno de los agentes, de varios disparos de escopeta de postas. Los cuerpos tienen enormes boquetes por los que se les ha escapado la vida. Los tiros se hicieron desde muy cerca y las postas apenas tuvieron tiempo de separarse antes de alcanzar a las víctimas. No murieron hace mucho tiempo ya que el rigor mortis no ha aparecido aún. Las caras, los cuellos y las mandíbulas, donde primero hace presa la rigidez de la muerte, siguen blandas. Los cadáveres están calientes y pálidos. Flexibles en sus articulaciones. El inspector Linares, con las manos en los bolsillos del pantalón, escucha y observa por su cuenta la escena del crimen. Son gitanos, dice para sí en voz alta al escrutar en sus caras ásperas y asombradas el último gesto antes de perder la vida. Alguien confirma a su lado el comentario. Eso parece. Ajuste de cuentas, quizá. Debe avisar a la Delegación del Gobierno. Tiene orden de sus superiores de informar inmediatamente de las muertes violentas que se produzcan en Madrid, especialmente si son de estas características. La sensación de inseguridad ciudadana ya es insufrible. Pero es demasiado temprano y el delegado estará recocido en alcohol, como todos los fines de semana, de modo que esperará un par de horas antes de dar aviso. Por el suelo hay restos de un teléfono móvil, destrozado por el impacto de uno de los disparos. Uno de los cadáveres tiene incrustada en el pecho, junto al orificio mortal, la batería del aparato. En el barro, junto a ellos, hay cuatro casquillos percutidos de escopeta.

NUEVA ORLEANS, 10 AÑOS DESPUÉS DEL KATRINA

Ha pasado una década y la ciudad se ha puesto en pie y ha recuperado el pulso que quedó interrumpido de pronto por el huracán más devastado...